martes, 9 de septiembre de 2008

ΕΛΕΥΣΙΝΙΑ ΜΥΣΤΗΡΙΑ / TESTIMONIOS ANTIGUOS SOBRE LOS MISTERIOS



Los misterios eleusinos, concretamente los Misterios Mayores, eran ritos de iniciación relacionados con el culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban anualmente en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia durante el mes de septiembre y perduraron por un período de tiempo de más de 1500 años. De todos los rituales religiosos que se celebraban en Grecia éste era el de más importancia y renombre; así como Delfos estaba considerado el centro político y adivinatorio de Grecia, Eleusis era su centro religioso y místico.
A esta ceremonia eran admitidos todos los ciudadanos griegos al menos una vez en la vida. La preparación para la ceremonia culminante iba precedida por un período de ocho meses, durante los que los iniciados eran preparados para la 'gran visión' que acontecería durante la noche de la celebración de los Misterios Mayores, en los que se ingería un alimento llamado kykeon, y en la que los iniciados experimentaban una visión o revelación religiosa que podía transformar su vida. A pesar de que al iniciado en los misterios le estaba terminantemente prohibido comunicar o relatar lo que había acontecido en ellos, varias referencias escritas han pervivido desde la antigüedad clásica; ninguna de ellas ofrece una descripción completa de los mismos, pero los breves textos dejan clara la importancia trascendental que tenía esta iniciación para la persona que participaba en ellos.

Algunos testimonios de autores clásicos:

"Quería yo seguir hablando de esto y explicar lo que hay en el santuario llamado Eleusinion de Atenas, pero me lo prohibió en sueños una visión.” Pausanias (I, 14, 4)

“Tres veces son felices los mortales que, habiendo contemplado estos ritos, parten para el Hades, pues sólo a ellos les es dado poseer allí una vida verdadera.” Sófocles (fr. 753 (Nauck), Menon, 81b)

“Dichoso el que, habiendo contemplado estos ritos, desciende a la tierra hueca, porque él conoce el término de la vida y conoce también su comienzo divino.” Píndaro (fr 121 Bowra):

“De la justicia, pues, y de la sensatez y de cuanto hay de valioso para las almas no queda resplandor alguno en las imitaciones de aquí abajo, y sólo con esfuerzo y a través de órganos poco claros les es dado a unos pocos, apoyándose en las imágenes, intuir el género de lo representado. Pero ver el fulgor de la belleza se pudo entonces, cuando con el coro de bienaventurados teníamos a la vista la divina y dichosa visión, al seguir nosotros el cortejo de Zeus, y otros el de otros dioses, como iniciados que eramos en esos misterios, que es justo llamar los más llenos de dicha, y que celebramos en toda nuestra plenitud y sin padecer ninguno de los males que, en tiempo venidero, nos aguardaban. Planas y puras y serenas las visiones en las que hemos sido iniciados...” Platón, Fedro (250c)

“...Pues entre las muchas instituciones excelentes y divinas que tu Atenas imaginó e introdujo en la vida humana, a mí me parece que ninguna es mejor que estos misterios; pues arrancándonos de la vida salvaje y bárbara, nos pulieron y nos suavizaron con vistas a una existencia digna del hombre. En las llamadas iniciaciones hemos encontrado, en efecto, los verdaderos principios de la vida y recibido normas no sólo para vivir en la alegría, sino también para morir con mayor esperanza.” Cicerón (Las leyes, 2, 14)

“En este mundo no tiene conocimiento, excepto cuando está en el trance de la muerte; puesto que cuando este momento llega, sufre una experiencia como la de las personas que están sometiéndose a la iniciación en los grandes misterios; además los verbos morir (teleutân) y ser iniciado (teleîsthai) y las acciones que significan, tienen una similitud. Al principio, sin rumbo corre de un lado para otro de un modo agotador, en la oscuridad, con la sospecha de no llegar a ninguna parte: y antes de alcanzar la meta soporta todo el terror posible, el escalofrío, el miedo, sudor y estupor. Pero después una luz maravillosa lo alcanza y le dan la bienvenida lugares de pureza y praderas en los que le rodean sonidos y danzas y la solemnidad de músicas sagradas y visiones santas. Y después, el que ha completado lo anterior, a partir de ese momento convertido en un ser libre y liberado, coronado de guirnaldas, celebra los misterios acompañado de los hombres puros y santos y contempla a los no iniciados, la masa impura de seres vivientes que se revuelcan en el fango y sufren aplastándose entre ellos en la oscuridad, aterrados por la muerte, incrédulos ante la posibilidad de la bienaventuranza en el más allá.” Plutarco ( Fr. 168, Sandbach)

Algunos investigadores creen que el poder de los misterios eleusinos procedía de la acción del kykeon como agente psicodélico, teoría extensamente argumentada en el libro: Wasson, R. Gordon; Hofmann, Albert; Ruck, Carl: El camino a Eleusis: una solución al enigma de los misterios. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1993. La cebada podía haber sido parasitada por el hongo cornezuelo, que contiene LSA (amida del ácido d-lisérgico), un precursor de la LSD (dietilamida del ácido lisérgico). Es, por tanto, posible que los iniciantes, sensibilizados por su ayuno y preparados por las ceremonias precedentes, fueran elevados por los efectos de una potente poción psicoactiva a estados mentales revelatorios con profundas ramificaciones espirituales e intelectuales.

El blog de Fernando Sánchez Dragó: El camino a Eleusis (tributo a Albert Hofmann, in memoriam)