Como es sabido, comienzan hoy las pruebas de acceso a la Universidad de Oviedo correspondientes al curso 2012 - 13. Deseamos desde aquí a los alumnos el IES nº1 de Gijón en general y a los de Latín y Griego en particular, mucha suerte en ese trance. (Lo de poner una vela a San Judas Tadeo tampoco lo descartaría; toda ayuda es poca.)
Μας βρήκε η τρικυμία μέσα στην Εγνατία, Μποφόρια μας τραβάνε στ' ανοιχτά Σαν λάθος να 'ναι η ρώτα, ποιος παίζει με τα φώτα, Και η πλώρη μας τραβά για Γρεβενά.
Σε μια θάλασσα ουίσκι ναυαγοί και ποιος μας βρίσκει, Και ζαλίζεται τρεκλίζει όλοι η γη, Με κεφάλι σουρωτήρι και τα' αμάξι τρεχαντήρι, Ποιος του έβαλε πηδάλιο και πανί
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Κύμα και λυσσομανάει κι η γοργόνα να ρωτάει, Μα ο Αλέκος τα 'χει πιει καλή κυρά, Μεσοπέλαγα φανάρι, ρε μας πήρανε χαμπάρι, Ποιος το πήγε το σπιτάκι μου μακριά, μακριά.
Μας βρήκε η τρικυμία μέσα στην Εγνατία, Μποφόρια μας τραβάνε στ' ανοιχτά Σαν λάθος να 'ναι η ρώτα, ποιος παίζει με τα φώτα, Και η πλώρη μας τραβά για Γρεβενά. (x2)
Δεν μας φταίγαν τα ουισκάκια, μπόμπα ήταν τα παγάκια Και το σκάφος έχει ρόδες τελικά Αλκοτέστ και τροχονόμος δεν είναι για μας ο τρόμος Κατηφόρα μες στην θάλασσα αρχινά.
Alcohol, Alcohol, Alcohol is free Alcohol, Alcohol, Alcohol is free Alcohol, Alcohol, Alcohol is free Alcohol is free, Alcohol is free (x2)
Este viernes 10 de mayo, CÉFIRO (Asociación Asturiana de Profesores de Latín y Griego) cierra su ciclo de cine griego en VOSE con la película: Πολιτική κουζίνα, titulada en español: Un toque de canela. La cita es en el Salón de actos del CCAI de Gijón a las 7 en punto de la tarde.
Para quienes no puedan asistir, aquí les dejo la película completa en versión doblada al español.
"Un toque de canela" es una historia sobre un joven griego (Fanis) criado en Estambul, cuyo abuelo, un filósofo culinario y su mentor, le enseña que tanto la comida como la vida necesitan una pizca de sal para darles el toque de sabor que ambas requieren. Con el paso del tiempo Fanis se convierte en un excelente cocinero y emplea sus habilidades culinarias para darle sabor a las vidas de aquellos que le rodean. Treinta y cinco años más tarde abandona Atenas y vuelve a su tierra natal, Estambul, para reunirse con su abuelo y su primer amor; un viaje de retorno sólo para darse cuenta de que ha olvidado darle ese toque de sabor a su propia vida. Como solía decir su tío hay dos tipos de viajeros en la vida, aquellos que parten y aquellos que retornan, los primeros miran el mapa, los segundos miran al espejo. Ahora es momento de que nuestro héroe eche una mirada a su propio espejo.
Un año más, del 5 de julio al 25 de agosto, los textos clásicos resucitarán sobre la milenaria arena del Teatro Romano para recordar un pasado clásico y teatral que en verano se hace más presente que nunca en toda la ciudad extremeña.
Las voces, enseñanzas y reflexiones universales tejidas en las comedias y tragedias de Eurípides, Plauto, Aristófanes, Apuleyo y de otros clásicos, filtrados algunos por las plumas de Marguerite Yourcenar o William Shakespeare, vuelven a tomar cuerpo a través de sus grandes personajes, como Medea –esta vez en forma de baile y música que armarán el Ballet Nacional de España y la Orquesta de Extremadura-, Julio César, Hécuba y otros que por primera vez en el mundo se llevan a escena, como el Lucio de El asno de oro, que presentará Rafael Álvarez El Brujo.
Un año más dos de las producciones teatrales tendrán la impronta extremeña. Samarkanda Teatro y Triclinium Teatro pondrán en escena Las Tesmoforias de Aristófanes y Verbo Producciones y Oscuro Total cerrarán la 59 edición del festival con la hilarante historia de Los gemelos de Plauto.
Siete montajes heterogéneos, pensados para todos los públicos y protagonizados o dirigidos por algunos de los nombres más prestigiosos de la escena española (Antonio Najarro, Carmen Machi, Concha Velasco, José Carlos Plaza, José María Pou, Juan Mayorga, Mario Gas, Nathalie Poza, Paco Azorín, Rafael Álvarez El Brujo, Sergio Peris-Mencheta, Tristán Ulloa y otros aún por determinar) convertirán Mérida un verano más en el epicentro mundial del teatro clásico grecolatino.
Jesús Cimarro
Director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida 2013
“Este espacio está lleno de un vapor tan denso y brumoso que apenas se puede ver el suelo. Cualquier animal que pase a su interior se encuentra con una muerte instantánea”. “Lancé un gorrión y de inmediato expiró su último aliento y cayó”.
Estrabón (64/63 aC – ca. 24 dC).
Así describía el geógrafo griego la cueva conocida como ‘Ploutonion’, en griego, o ‘Plutonio’, en latín, como la apertura llena de vapores letales mefíticos. La llamada Puerta de Plutón fue identificada en la antigüedad como el portal al inframundo tanto en la mitología como en la tradición grecorromana.
Esta ‘puerta a los infiernos’ ha surgido de entre las ruinas de la antigua Hierápolis, Frigia, actualmente Pamukkale (Turquía). El hallazgo fue realizado por un equipo dirigido por Francesco D’Andria, profesor de arqueología clásica en la Universidad de Salento. D’Andria ha llevado a cabo una amplia investigación arqueológica en Hierápolis Patrimonio Mundial. Hace dos años, aseguró haber encontrado allí la tumba de San Felipe, uno de los 12 apóstoles de Jesucristo.
Fundada alrededor de 190 aC por Eumenes II, rey de Pérgamo (197 aC-159 aC), Hierápolis se dedicó a Roma en el año 133 a.C. La ciudad helenística se convirtió en una floreciente ciudad romana, con templos, un teatro y populares aguas termales sagradas, que se creía que poseían propiedades curativas.
“Encontramos la ‘Puerta de Plutón’ al reconstruir la ruta de un manantial termal. De hecho, los manantiales de Pamukkale, que producen las famosas terrazas blancas de travertino, se originan en esta cueva”, dijo D’Andria.
El lugar no tardó en revelar más ruinas una vez que comenzaron las excavaciones. Los arqueólogos encontraron unas columnas jónicas junto a unas inscripciones dedicadas a las deidades del inframundoKoré (Perséfone) y Plutón.
D’Andria encontró los restos de un templo, una piscina y una serie de pasos situados por encima de la cueva. Todo encajaba con las descripciones de las fuentes antiguas sobre el lugar.
“La gente podía ver a los ritos sagrados de los pasos, aunque no podían llegar a la zona cercana a la abertura. Sólo los sacerdotes podían estar delante del portal”, comentó D’Andria.
Tan sólo los eunucos de Cibeles, pudieron entrar en la Puerta de Plutón sin ningún daño aparente.
“Ellos aguantan la respiración”, escribió Estrabón, quien agregó que su inmunidad podría haberse debido a su “menomation, divina providencia o ciertos poderes físicos que son antídotos contra el vapor.”
Durante los rituales los peregrinos lanzaban pequeñas aves al interior de la cueva para comprobar los efectos mortales del ‘portal’. Mientras que los sacerdotes sacrificaban toros sedados en honor a Plutón. Al parecer todo esto formaba parte de un espectáculo ‘turístico’ que aportaba pingues beneficios a la ciudad. Los peregrinos se bañaban en las aguas de la piscina cercana al templo, dormían no muy lejos de la cueva recibiendo visiones y profecías, en una especie de efecto ‘oráculo’.
“Nosotros pudimos comprobar las letales propiedades de la cueva durante la excavación. Varios pájaros murieron al instante, por los gases de dióxido de carbono, cuando trataban de acercarse a la abertura caliente”, aseguró el arqueólogo.
Para Alister Filippini, investigador de la historia de Roma en las universidades de Palermo, Italia, y Colonia, Alemania, se trata de un descubrimiento excepcional que confirma y aclara la información que se tiene de las fuente escritas de la antigüedad sobre la Puerta de Plutón.
El complejo fue completamente funcional hasta el siglo cuarto, y ocasionalmente visitado durante los dos siglos siguientes, el sitio representa “un importante lugar de peregrinación para los últimos intelectuales paganos de la Antigüedad tardía”, aseguró Filippini. Finalmente el Plutonio sería arrasado por los cristianos en el siglo sexto, y los posteriores terremotos terminarían por dejarlo sepultado bajo escombros.
Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón. Salón de actos.
Verano del 69 en una aldea griega. Cinco adolescentes están impacientes por descubrir el amor y el mundo entero. Uranya, una hermosa mujer, vive en las afueras de la aldea en una casa junto al mar. Su casa es bien conocida por todos los varones del lugar. Los chicos juran en un pacto de honor ahorrar suficiente dinero para ir a visitar a Uranya e iniciarse en los misterios del amor. Pero es el año de la llegada del hombre a la luna y en el pueblo no hay televisor. ¿No deberían invertir ese dinero en comprar uno? Al mismo tiempo, Grecia está viviendo bajo la tiránica junta militar, y su opresión se siente en todos los rincones del país. La llegada de un representante del gobierno americano supondrá una dura prueba para todos los habitantes del pequeño pueblo.
Este es el vídeo titulado: "Gracias, Grecia. Nuestra herencia" que realizaron en AMUPROLAG para reivindicar la permanencia del Griego en el sistema educativo español. La noticia es que ha sido emitido por todas las televisiones de Grecia y ha emocionado enormemente a la población griega, como se puede comprobar en el siguiente vídeo.
Último capítulo de la serie: Mitos & Leyendas emitida por Televisión Española los domingos en La 2. Edipo, hijo del Rey Layo de Tebas y Yocasta, creció sin conocer cuál era su origen, pues fue abandonado tras predecir el oráculo que mataría a su padre y desposaría a su madre, lo cual hizo. Tras ello descubrirá las circunstancias de su nacimiento; Yocasta su madre, se suicida y él se sacará los ojos.
Conferencia audiovisual de Pedro Olalla sobre la importancia del elemento griego en la conformación de la cultura. Pronunciada en la "X Jornada Clásica de Sagunto" (Sagunto, España, 17/11/2012), en un clima marcado por la nueva reforma educativa española, que reduce la presencia de las humanidades y, en especial, el estudio del latín y del griego.
Tras el éxito del ciclo de cine griego en versión original subtitulada en español que Céfiro, Asociación Asturiana de Profesores de Latín y Griego, organizó el año pasado, se presenta ahora este segundo ciclo. Se han seleccionado cuatro películas que sin duda serán del agrado del público asistente. El ciclo comienza con una película de Theo Anguelópulos, La eternidad y un día, el 15 de febrero de 2013, en homenaje a este carismático director recientemente fallecido. Las otras tres películas son actuales, desconocidas en España, con los subtítulos revisados enteramente por María de Paz: Uranya el 8 de marzo, Strella el 12 de abril, y Adikos kosmos el 10 de mayo de 2013. Las cuatro fechas caen en viernes y la hora de todas es la misma, las 19:00h.
Yo conozco mi herencia, ¿y tú? es un evento ideado por AMUPROLAG y la SEEC, sección de Murcia, para reclamar un lugar para la Cultura clásica, el Griego y las Humanidades en la LOMCE.
Se trata de que todos el mismo día hagamos con nuestros alumnos una lectura conjunta de una selección de textos emblemáticos de nuestros clásicos griegos y latinos que hemos creado para la ocasión. Una selección de textos bilingües a través de los cuales se refleja y se intuye el enorme tesoro de pensamientos e ideas hermosas, útiles y necesarias para vivir en sociedad y prosperar, que los clásicos nos han ofrecido y que no podemos ni queremos dejar en el olvido.
La fecha elegida es significativa, el 12 del 12 del 12 a las 12.
Los textos de la antología que proponemos los colgaremos en breve.
(Ver el primer borrador de Diálogo con las musas pinchando aquí)
Por de pronto os pedimos que vayáis haciendo público el evento para que seamos cuanto más mejor. Si os interesa, para inscribiros en este evento, podéis hacerlo mediante uno de los siguientes pasos:
1 - Mandando a la dirección yoconozcomiherencia@gmail.com la ficha de inscripción que adjuntamos debidamente cumplimentada indicando en el asunto del correo “inscripción al evento”.
2 - Apuntándoos en esta lista indicando los datos de vuestro centro.
Para teneros informados de todos los avances de este proyecto y para que podáis participar en él, hemos creado un evento en la red social Facebook en el que también podréis ofrecer y obtener información de cómo se van desarrollando los preparativos para la lectura a través de esta plataforma.
Otras formas de informaros son las webs de AMUPROLAG. y de la SEEC, sección de Murcia.
También hay un mapa para ir viendo en él los IES que se apuntan a la lectura.
Ayer, 1 de noviembre de 2012, día de difuntos, leí en el ABC – de momento era el único periódico que se hacía eco- la noticia de la muerte de Agustín García Calvo. Insertaban una foto en la que miraba de frente al lector, con su atuendo característico, un estilo hippie que adquirió en sus años de exilio en Francia, cuando en el 1965, el régimen franquista le retiró su cátedra, junto a Tierno Galván y Aranguren, tras los disturbios estudiantiles. Pelo canoso alborotado, barba descuidada, camisola abierta de anchas mangas y collares sobre el pecho.
Hacía mucho tiempo que no sabía de él, pero de repente su presencia – ausencia ya definitiva- me retrotrajo al tiempo en el que lo conocí, y a todo lo que representó para mí en aquella época. Tenía yo diecinueve años y cursaba tercero de filosofía. No recuerdo si el primer contacto se debió a escucharlo en alguna conferencia o al leer sus libros. El caso es que su pensamiento caló hondo en mí y configuró el horizonte en el que mis inquietudes se desenvolvieron durante varios años. Su crítica al Estado, a la ciencia, al saber como cárcel, al afán definidor e identitario como cumplimiento de la muerte… fueron para mí revelaciones incontestables, que abrían no un campo de certezas, sino el impulso de indagar más allá del camino trillado de los tópicos. Pensar de otra manera, fuera de la falsilla científico-técnica, de la prepotencia filosófico academicista, rastrear la apertura al no saber, y todo ello con la justeza de un latinista y un aire fresco libertario y anticonvencional.
Lo recuerdo en su casa de la calle del desengaño – nunca una mejor denominación para su cotidiano quehacer. En sus charlas en un café de Malasaña, ante un auditorio heterogéneo: estudiantes, escritores, marginales…, a las que también asistía Leopoldo María Panero, que en su efervescencia esquizofrénico-etílica, siempre acababa montando un número. En su departamento de la facultad, junto a Isabel Escudero…
Creo que fue la última persona a la que admiré, con ese sentimiento infantil-adolescente, del que la madurez y el amor propio acaba por separarnos. Siempre que iba a Madrid lo visitaba, también nos carteamos, e incluso, en una época de especial desencanto me ofreció pasar unos días en su casa de Zamora, viaje que no llegué a realizar pues mi escaso pecunio no me lo permitía.
Con él aprendí la diferencia entre la vida y el lenguaje, y cómo éste era incapaz de captar aquella, sin convertirla en un quieto cadáver, que ya tenía grabado el cumplimiento de la muerte. Escapar del Todo, que se reproduce en los individuos, del Ser que es, y que lleva inscrito su destino ontoteológico. Lo recuerdo mostrando todo ello con su efectista didáctica de viejo profesor. Escribiendo la pizarra la frase: “la cigüeña pasa por el cielo”. A continuación volviéndose y subrayando “por el cielo”, tomarse su tiempo mientras nos miraba y señalaba las palabras que con tiza acaba de resaltar, devolviéndoles su materialidad gráfica. Concluyendo “por el cielo” no pasa nada. Porque efectivamente el sujeto y el verbo ocupaban otro espacio en la línea, estaban más allá, y más allá todavía, el vuelo real de la cigüeña, su aleteo, su desplazamiento por una atmosfera solo referida. El signo trazado no incluía el movimiento que pretendía describir. Todos estábamos aquí, con las palabras; la realidad, ajena y moviente quedaba fuera, más allá, libre, frente a nuestros torpes garabatos. Los conceptos construían una cárcel de certezas que yugulaban la vida. El saber debía ser una puerta abierta no una clausura, no una historiografía. Porque, recordaba: “No es lo mismo leer a Kant, que leer lo que dice Kant”, en un caso había academicismo escolástico, en el otro un enfrentarse con problemas, avanzando en su comprensión o su estupor. No era el suyo un escepticismo negativo, sino genésico. Por ello frente a las afirmaciones rotundas, él prefería el “quizás”, el “tal vez”…
Despreciaba la poesía de verso libre, y componía, retornando a los clásico, con exquisito cuido por el ritmo, por la secuencia áurea de dáctilos y espondeos. Sus ojos miopes transmitían el brillo de la inteligencia y el matiz. Le gustaba, qué duda cabe, ser escuchado, pero a su vez él escuchaba también y replicaba con un cercano afecto.
Quizás uno de los momentos más impactantes y que me demostró la diferencia entre la buena prosa, la verdadera literatura y la palabrería fútil, tuvo lugar, cuando departíamos con él en un café. Habíamos ido a verle a Madrid, Joaquín Calomarde, José Vicente Selma y yo, que en esos momentos llevábamos la revista Laberinto del pensar. Él nos había presentado a los otros contertulios como los amigos valencianos. Al rato de estar charlando, entró en el café un hombre mayor, vestido descuidadamente, con un jersey grande y gastado. Se acercó a la mesa, Agustín lo saludó, como si le conociera desde hace mucho. El hombre le dejó unos papeles, quizás una plaquette rudimentariamente impresa, cruzó apenas unas palabras, y se marchó con aire ausente o huidizo. Los papeles quedaron sobre la mesa. Nosotros, jóvenes escritores, que contábamos con esa gloria futura, de la que solo teníamos el anhelo y quizás la petulancia, pensamos: pobre tipo, un viejo que se cree escritor, otro fracasado más. Al rato Agustín cogió el texto y dijo: “Vamos a ver lo que nos ha dejado Rafaelito”. Ese diminutivo y el hecho de que hubiera tardado en ocuparse de él, nos confirmaron en nuestra presunción de la insignificancia del tipo. Agustín leyó el relato. Conforme lo hacía se nos mostraba una prosa magnífica, de sólido castellano y hondura de contenido. El texto era excelente. Al concluir se hizo ese silencio que ocurre cuando uno resulta sobrecogido por la emoción estética. Apenas saliendo del asombro pregunté: ¿Pero quién es este Refaelito?, Agustín respondió: Rafaelito, Rafael Sánchez Ferlosio. No sé si fue más fuerte el sentimiento de bochorno por nuestras secretas y erradas suposiciones, o la alegría de comprobar que, por encima de reconocimientos reales o ficticios, la calidad, la magia de las palabras, no es tópico sino un mazazo de realidad.
Posteriormente, sobre todo a través de Carmen Martín Gaite, que fue una buena amiga, conocí más detalles de aquellos tres jóvenes estudiantes de Salamanca y Madrid: Agustín, Rafael y Carmen, que estaban destinados a convertirse en nombres señeros de nuestra cultura.
Querido Agustín, efectivamente la muerte nos mata, y es que nuestras arterias, nuestras vísceras, son signos también de una escritura perentoria. Llega el destino y pone punto final. No hay suma, ni moraleja, ni conclusión, pero quizás, tú lo escribiste: “El no saber es toda nuestra esperanza”.
"Necesitamos una educación bien fundada en las humanidades para realizar el potencial de las sociedades que luchan por la justicia. Las humanidades nos proporcionan no solo conocimientos sobre nosotros mismos y sobre los demás, sino que nos hacen reflexionar sobre la vulnerabilidad humana y la aspiración de todo individuo a la justicia, y nos evitarían utilizar pasivamente un concepto técnico, no relacionado con la persona, para definir cuales son los objetivos de una determinada sociedad. No me parece demasiado atrevido afirmar que el florecimiento humano requiere el florecimiento de las disciplinas de humanidades."
Más de una veintena de miembros de la Real Academia Española (RAE) y de la Real Academia de la Historia (RAH) se han adherido a la carta enviada recientemente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC) para defender la presencia de los contenidos griegos y latinos en los currículos escolares.
Según la misiva, la reforma legal que impulsa el Ministerio de Educación “representa la muerte real de las enseñanzas clásicas en el sistema educativo de este país”. Entre los firmantes figuran personalidades como los académicos de la Lengua Mario Vargas Llosa,José María Merino,Margarita Salas, Juan Luis Cebrián y Luis María Ansón; los académicos de la Historia Gonzalo Anes, José Ángel Sánchez Asiaín y Carmen Iglesias (que también pertenece a la RAE) y miembros de la SEEC como su presidente de honor, Francisco Rodríguez Adrados.
Todos ellos advierten en la misma al presidente del Gobierno de que, si se llega a aprobar tal y como está el proyecto de reforma, “los resultados serían, entre otros, la desaparición inmediata no solo de una materia instrumental que ha gozado de la máxima aceptación por parte de los alumnos, como es la Cultura Clásica, así como la desaparición virtual del Griego y, en muy breve plazo, del Latín también”.
También está entre los firmantes el escritor y académico de la Lengua Luis Mateo Díez.“Me parece tan obvio por qué hay que defender la cultura clásica, que hablar de ello me da hasta un poco de grima. Creo que sin esos estudios no se puede tener un acceso razonable al conocimiento del mundo en el que vivimos”, explicaba ayer por teléfono y añadía: “En medio de la revolución tecnológica y la velocidad, sin ese asidero de conocimientos sentiría una extraña sensación de orfandad”.
El también académico y catedrático de Literatura de la Universidad de Barcelona Francisco Rico entiende que el problema es encontrar el encaje “adecuado de las Humanidades clásicas” en un currículo moderno, y que probablemente este no puede ser el que existía, pero defiende la absoluta necesidad de su presencia.
En la carta enviada a Rajoy, los especialistas reclaman que se mantenga la asignatura de Cultura Clásica como “materia de oferta obligada” en 3º y 4º de la ESO, pues “es el primer contacto de los alumnos con Mundo Antiguo y la puerta de entrada a estudios posteriores de Latín y Griego”.
Además, reclaman mantener “la optatividad real” del Latín en 4º de ESO y el mantenimiento de Griego como materia obligatoria en la modalidad de Humanidades del bachillerato. “Se trata, a nuestro juicio, de un asunto de interés nacional en el que nos arriesgamos a poner la educación española por detrás de los otros países europeos con los que queremos y debemos compararnos”.
Dioses, ninfas, titanes y héroes se cuelan en tu pantalla por La 2 de TVE. Mitos y Leyendas es una adaptación libre de la mitología clásica griega. La serie recrea mitos como los de Ulises, Aquiles, Hércules, Eneas o Electra. Los dos primeros capítulos de Mitos y Leyendas, la noche del domingo, en La 2.
‘Mitos y leyendas’ es una adaptación libre de los mitos clásicos que pretende introducir al gran público en el fascinante mundo de la mitología.
Una serie de 13 capítulos que recreará mitos como los de Ulises, Aquiles, Hércules, Eneas o Electra y que nos ayudará a entender los códigos del mundo mítico de la mano de expertos como el filólogo Carlos García Gual o el filósofo Ignacio Gómez de Liaño y actores como Emilio Gutiérrez Caba y Rafael Álvarez ‘El Brujo’. Mitos y leyendas se ha grabado con actores en escenarios naturales y también en estudio con chroma key. Esta técnica permite integrar los decorados reales con imagen virtual y así hemos podido crear un universo de ficción en el que conviven realidad y fantasía.
Desde el comienzo de los tiempos, la humanidad ha mirado a su alrededor buscando respuestas. ¿Por qué sale el sol? ¿quién nos ha creado? ¿por qué algo es bueno o es malo?... Cada cultura ha encontrado sus propias explicaciones, y a partir de ellas, ha creado sus propios mitos. Mitos que no sólo servían como respuesta a todo aquello que no podían explicar, sino que les mostraban quiénes eran y cómo debían actuar. Nuestra cultura no ha sido diferente y nuestros mitos, la manera en la que hoy entendemos el mundo, tienen un origen muy lejano… Hace miles de años, en los albores de nuestra civilización, los antiguos griegos crearon innumerables mitos y leyendas para explicar aquello que sucedía a su alrededor… Muchas de esas historias se han perdido en el devenir de los tiempos pero algunos mitos como los de Ulises, Hércules, Jasón o los de los dioses que gobernaban la tierra, han llegado hasta nuestros días formando parte de lo que somos y siendo aún los mejores ejemplos de lo que es para nosotros la mitología.
La mitología es un tema que ha fascinado a escritores, dramaturgos, músicos, pintores, psicólogos… quizá porque es la forma más primitiva para explicarnos a nosotros mismos. Los mitos griegos están en las raíces de nuestra civilización y han contribuido a nuestro modo de "entender" el mundo.
Las leyendas que nos hablan del valor de Aquiles, la astucia de Ulises, los celos de Medea o el trágico destino de Prometeo han llegado hasta nuestros días formando parte de lo que somos y siendo aún los mejores ejemplos de lo que es para nosotros la mitología.
El primer capítulo, con la historia de Aquiles, el domingo, 14 de octubre, a medianoche, en La 2.
A continuación, el capítulo "Dioses y héroes en la mitología griega" cuenta con la participación de expertos en el mundo de la mitología, como los intelectuales Ignacio Gómez de Liaño y Carlos García Gual, o los actores Emilio Gutiérrez Caba y Rafael Álvarez, El Brujo.
Como todos los años, la SEEC convoca la Prueba Nacional de Griego. Os recordamos que todos los alumnos que superen la prueba recibirán un certificado avalado por la SEEC, y que el ganador a nivel nacional podrá asistir, acompañado de su profesor, a los cursos que la Academia Homérica celebra en el mes de Julio en la isla griega de Quíos.
En los archivos adjuntos constan las bases de la prueba, la hoja de inscripción y los textos sobre los que los alumnos deberán trabajar.
Según la mitología griega, en una ocasión Perséfone (Proserpina para los romanos) se encontraba recogiendo flores en un prado cuando la tierra se abrió y emergió Hades, el rey de los muertos, que la raptó y se la llevó con él al Inframundo. Su desesperada madre y diosa de la agricultura marchó a buscarla por todos los rincones del mundo descuidando sus deberes con la tierra; desesperada, Deméter detuvo el crecimiento de los campos, rehusó volver al Olimpo y comenzó a vagar convirtiendo en desierto todo lo que pisaba. Entonces Zeus decidió intervenir y obligar a Hades a que le devolviera a su hija, pero Perséfone ya había comido semillas de granada y quien prueba la comida de los muertos, no puede volver a la vida jamás; entonces acordaron que pasaría 6 meses con su madre, cuando la tierra florece, y 6 en el Inframundo, cuando se convierte de nuevo en un páramo estéril.
Los misterios eleusinos celebraban el regreso de Perséfone, pues éste era también el regreso de las plantas y la vida a la tierra. Perséfone había comido semillas (símbolos de la vida) mientras estuvo en el inframundo (el subsuelo, como las semillas en invierno) y su renacimiento es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra.
Como es sabido, el pasado viernes 27 de julio tuvo lugar la Ceremonia Inagural que daba comienzo a los 32 Juegos Olímpicos de la Era Moderna en Londres. Los Antiguos Juegos se celebraban cada cuatro años en Olimpia desde el año 776 a. C. en honor de Zeus. Ahora, el Museo Británicoquiere rendir homenaje a aquellos antiguos precursores con una exposición titulada: "Ganar en los antiguos Juegos Olímpicos". La exposición hace un recorrido por estos antiguos juegos a través de algunas piezas emblemáticas del arte griego como el Discóbolo de Mirón y el Diadumeno de Policleto. Hasta el 9 de septiembre.
Inauguraron una actitud ante el mundo: tenían un inaudito afán de conocer y conocerse, entusiasmo por la libertad, anhelo de belleza cotidiana y una animosa confianza en el diálogo. En las orillas del mar, “sonrisa innumerable de las olas” y camino de infinitas aventuras, inventaron leyes, exploraron el cosmos y teorizaron con entusiasmo. Para retratar el carácter ateniense, Pericles dijo, según cuenta Tucídides: “Amamos la belleza sin ostentación y buscamos el saber tenazmente”. Admirable lema para una ciudad y una cultura. Y solo a un griego como Aristóteles se le pudo ocurrir como algo evidente que “por naturaleza, todos los hombres anhelan el saber”. A otros pueblos los definen otros afanes: aman la piedad religiosa, el dinero, las guerras de conquista, el fútbol o la gastronomía. Solo en Grecia “filosofar” no fue un raro oficio profesional, solo allí fue la política una tarea común de la democracia. En Atenas, la educación comenzaba por saber poesía (Homero, sobre todo) y acudir al teatro de Dioniso. Otras ciudades anteponían el atletismo, la gimnasia y las hazañas bélicas.
Los dioses griegos, hechos a imagen y semejanza de los seres humanos, incluso demasiado humanos, pero más hermosos, frívolos y felices, no acongojaban la vida de sus creyentes; fiestas colectivas y certámenes deportivos eran frecuentes y populares. Frente al despotismo de otros pueblos, como los persas, los griegos —cuenta Heródoto— se sentían orgullosos de obedecer solo a sus propias leyes; frente al hieratismo de los sabios egipcios, creían en la vivacidad y la belleza de lo efímero con entusiasmo juvenil. El arte en otros países es rígido, solemne y atemporal; el de los griegos expresa el amor a lo humano embellecido y trágico, como hacen a su modo sus poetas y sus pensadores.
La inquietud intelectual, la exploración del mundo y de uno mismo, la pregunta por la naturaleza y la condición humana son rasgos históricos del helénico estar en el mundo. Sabiendo que “todo fluye” (Heráclito) y “no todo lo enseñaron desde el principio los dioses; con el tiempo, avanzando en su busca, los hombres encuentran lo mejor” (Jenófanes), y “el ser humano es la medida de todas las cosas” (Protágoras), y “la medida es lo mejor” (uno de los siete sabios), y “la vida irreflexiva no es digna de vivirse” (Sócrates).
Los griegos inventaron o rediseñaron casi todos los caminos del saber: los más clásicos géneros literarios (poesía épica y lírica, la tragedia y la comedia), la historia, la filosofía y la medicina, las matemáticas, la astronomía, la política y la retórica, la ética y la astronomía y la geografía, los juegos atléticos, la escultura y las artes plásticas, etcétera. Pero más allá de los datos concretos, de todo el inmenso y prolífico legado que anima las raíces de nuestra cultura, lo más admirable es esa apertura o inquietud del espíritu. Lo que el léxico recuerda en tantísimos vocablos de abolengo heleno: kosmos, physis, philosophía, téchne, nomos, demokratía, politiké, poíesis, mythos, logos, historía, arché, théatron, etcétera. (Es decir, universo y orden, naturaleza, filosofía, arte y técnica, ley, democracia, ciudadanía, poesía, mito, palabra y razón, historia, principio, teatro, etcétera). Si nos pidieran definir lo griego en dos palabras, elegiríamos logos y polis, con el visto bueno de Aristóteles, que definió el ser humano (ánthropos) como una animal de ciudad (zoon politikón) que tiene logos. (Logos es intraducible por su amplio campo semántico: significa “palabra, razón, relato, razonamiento, cálculo” y su sentido se precisa en el contexto). Dios es fundamentalmente logos, dirá el evangelio de Juan. Como animal lógico y político, el hombre necesita el diálogo y el ágora y el teatro. Exageraba Borges cuando dijo: “Los griegos inventaron el diálogo”, pero ciertamente lo practicaron más que ningún pueblo. Eran charlatanes y discutidores sin tasa. Platón escribió toda su filosofía en diálogos dirigidos por Sócrates, inolvidable conversador.
Frente al logos estaba, como sabemos, el mythos (relato antiguo y memorable). En la competencia de ambos, una historia bastante conocida, se impuso el primero, que explicaba el mundo de modo más objetivo y, como diría alguno, más rentable. Porque con él se podía razonar sobre todo: “Justificar las apariencias” o “salvar los fenómenos” (según Anaxágoras) y demostrar que existe “una armonía oculta mejor que la visible” (Heráclito). La lógica y los silogismos justificaban la realidad mucho mejor que los fantásticos mitos. Aun así, el mito subsistió en la imaginación y la literatura.
Y debemos dar gracias (y no solo a los dioses) por los encantos de su espléndida mitología. Aunque ya no sintamos devoción por los dioses griegos ni hagamos poemas a sus héroes, pensemos qué pobre sería nuestro imaginario y nuestro arte sin sus figuras seductoras, sin sus nombres y gestas. Sin Odiseo ni Hércules, sin Orfeo ni Edipo, sin la bella Helena; sin Dioniso, sin Afrodita, sin Prometeo, y otros fantasmas familiares. No hay en la cultura universal ningún otro repertorio fabuloso comparable en fantasía dramática ni en prestigio literario.
No voy a insistir en los prestigios míticos, pero sí quiero apuntar que se prestan a múltiples reciclajes y recreaciones (que fueron materia constante del teatro clásico). A menudo de hondo trasfondo humanista. Un ejemplo: Prometeo les robó el fuego a los dioses para dárselo a los humanos (que sin él habrían muerto pronto de hambre y frío). Según Esquilo, inventó todas las artes y técnicas: de la navegación a la medicina, incluyendo la escritura, los números (“el saber más alto”) y la mántica. Por ello, Zeus lo castigó y tuvo que sufrir tormento en el Cáucaso, redentor rebelde y revolucionario. Había irritado a los dioses su “amor a los humanos”, su titánico trópos philánthropos.
La philanthropía, otra clara palabra griega, está relacionada en un viejo texto hipocrático con philotechnía (amor a la téchne, otra palabra de difícil traducción, es tanto “técnica” como “arte, oficio”). Ambas cosas deben ir unidas, en la intención del viejo Titán y en la del anónimo escritor. La filantropía es un hermoso concepto que se desarrolló sobre todo en el helenismo, cuando algunos griegos posalejandrinos hicieron notar que la distinción usual entre “griegos” y “bárbaros” no debía fundarse en la raza ni en el país de origen, sino en la educación y la cultura (paideia). Solo esta marcaba la diferencia entre unos y otros. Los estoicos, entonces, sostenían la fraternidad de todos los seres humanos, miembros de una sola comunidad, que compartía el logos. En latín, paideia se tradujo acertadamente como “humanitas”. (Se nos va quedando lejos la idea griega de educación, cuando la reducimos a un aprendizaje de “destrezas” y manejo de diversas tecnologías orientadas a lo más rentable, algo que no entraba en la idea antigua de la educación, la que heredó y desarrolló a su sombra el humanismo europeo).
En las estatuas de los jóvenes y en las de los dioses se aprecia el sentido helénico de la belleza, idealizada en la época clásica y más realista y apasionada luego. Un ideal de belleza que ha perdurado siglos. Pero la seducción de sus imágenes no solo se halla en los grandes monumentos y no solo anima los textos más clásicos, sino que animaba el encanto de sus artes menores. Una copa o una urna griega reflejan el mismo afán por lo bello. No solo nos fascinan los templos de esbeltas columnas o los vastos teatros, sino también las pequeñas esculturas o las escenas de la humilde cerámica, que atestiguan una vivaz y original artesanía de gracia inimitable. Incluso en sus logros más sencillos se percibe la “noble sencillez y serena nobleza”, según la famosa frase de Winckelmann.
Platón escribió que el impulso natural del filosofar estaba en la admiración. Dice Heródoto que la historia se escribe para salvar del olvido “hechos y cosas admirables”. Admirarse del mundo motivó su incesante ardor creativo y su busca de explicaciones en los ámbitos más diversos de la poesía y la cultura. Frente al moderno y fáustico homo faber, entregado con furor a la tecnología y la mecánica, el griego era contemplativo y dialogante, entusiasta de la belleza del cuerpo y del alma, experto en viajes odiseicos.
El amor por la Grecia antigua y el estudio histórico del mundo clásico marcaron el humanismo europeo desde el Renacimiento hasta el siglo XX. La imagen idealizada de Grecia revivió en el estudio filológico de los textos y la arqueología de sus ruinas. El filohelenismo tuvo larga vigencia en la Europa ilustrada y la romántica. Keats dijo: “Los griegos somos nosotros”. Son los europeos —alemanes, ingleses, franceses, italianos— quienes han recobrado a fondo la cultura clásica en Grecia, quienes han estudiado tan a fondo a Homero y a Platón. La nostalgia de lo helénico fue un síntoma europeo.
En su artículo ¿Por qué Grecia?, evocando el libro de J. de Romilly, Vargas Llosa recordaba cuánto guarda Europa de su luminosa cultura. Tal vez, sí, nos estemos alejando, a zancadas, de ella. Cierto es que la economía no suele ser compasiva con la cultura. Cierto que los griegos de hoy no son los hijos de Pericles. Pero aun así, pensar en una Europa que deje excluidos a los griegos, parece —no solo en un plano simbólico— un gesto notablemente bárbaro, muy en contra de nuestra tradición humanista.
Un total de seis montajes cobrarán vida sobre las piedras del Teatro Romano de la ciudad emeritense entre los días 5 de julio y 26 de agosto con Grecia como eje principal.
Del 5 al 8 de julio se representará Hélade, espectáculo inaugural dirigido por Joan Ollé y protagonizado por Lluís Homar, José María Pou, Concha Velasco y Maribel Verdú. Junto a ellos estarán los músicos Ara Malikian, Toti Soler y Juan Francisco Padilla. El espectáculo es una retrospectiva y viaje por la Grecia clásica de la mano de sus creadores con el objetivo de sentirla y mirarla desde el siglo XXI. Al mismo tiempo se trata de un paseo por la Grecia desgarrada y trágica actual.
Del 11 al 15 de julio podremos ver Anfitrión de Plauto, montaje dirigido por Juan Carlos Pérez de la Fuente y protagonizado por Roberto Álvarez, Natalia Millán, Jorge Roelas, Juanjo Cucalón, Patxi Freytez y María Felices. En palabras de Pérez de la Fuente “el eje sobre el que gira este Anfitrión de Plauto es el de los trastornos de identidad y sus mil rostros. Gran carnaval de celos, caos, confusión y neurosis, de donde nacerá el humor”.
Del 20 al 22 y del 24 al 29 de julio José Carlos Plaza dirigirá Electrade Eurípides con Ana Belén, Julieta Serrano, Carlos Álvarez Novoa, Fran Perea, Juan Fernández, Alberto Berzal y José Antonio Lucia. “Electra es el vehículo conductor de la fuerza de la traición, del pasado. En un espacio natural sin accesorios, la pureza de la lealtad, la obsesión por la justicia sin paliativo, Electra lleva a cabo su misión. Tierra, agua, fuego y aire son los contenedores de esa energía que emana de la lealtad, del dolor, del rencor y del deseo de venganza”, afirma Plaza.
Del 1 al 5 y del 8 al 12 de agosto Rafael Álvarez ‘El Brujo’ dirigirá y protagonizará La odisea de Homero. El actor y director se lleva a su terreno este épico poema griego que narra las vicisitudes del héroe Odiseo en su periplo de veinte años de regreso a su patria, Ítaca, tras su participación en la Guerra de Troya, mientras su esposa Penélope y el hijo de ambos, Telémaco, tienen que sufrir a los pretendientes que la rondan y que esquilman sus bienes al creer muerto al dueño de la casa.
Del 16 al 19 de agosto se representaráBacantesde Eurípides bajo la dirección de Carlos Álvarez Ossorio y protagonizada por Críspulo Cabezas, Domingo Cruz y Paca Velardiez. Se trata de una compleja tragedia en la que las cosas nunca son lo que parecen. No hay en ella una enseñanza moral, sino una pura catarsis, una descarga brutal de adrenalina que nos lleva a la esencia de la tragedia griega. Para representarlo, nada mejor que una sesión de música electrónica con Matthew Herbert.
Del 22 al 26 de agosto Denis Rafter dirigirá Áyax de Sófocles protagonizada por José Vicente Moirón, Daniel Holguín, Isabel Sánchez, Elena Sánchez, Juan Antonio Lumbreras, Gabriel Moreno, Javier Magariño y Cándido Gómez. “Sófocles es la esencia de la tragedia griega, la quinta esencia de toda una época, imponiéndose como maestro y referente de filósofos autores de su tiempo y de todos los tiempos”, afirma Rafter. El músico Roque Baños, ganador de tres premios Goya, pondrá la banda sonora.