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jueves, 13 de agosto de 2015

LA NOCHE DE LAS PERSEIDAS

http://astrologosdelmundo.ning.com/profiles/blogs/pedir-un-deseo-gozar-con-rubens
Para expiar un horrible pecado de su madre, Andrómeda fue ofrecida en sacrificio a un temible monstruo marino. Encadenada a una roca a orillas del mar, la princesa esperaba su destino cuando Perseo acudió en su rescate y, mediante los poderes mágicos de la cabeza de Medusa, acabó con el animal, para después reclamar a Andrómeda como esposa.

En la madrugada del 12 al 13 de agosto, el mejor momento para observarlas, un lugar alejado de centros urbanos, donde se vea mucho cielo será suficiente para disfrutar de las Perseidas. Este año se podrán disfrutar mejor gracias a que la Luna se encuentra prácticamente oculta.

Todos los años, desde mediados de junio a mediados de agosto, la Tierra atraviesa una nube de polvo y el cielo se llena de estrellas fugaces. Ese espectáculo veraniego tiene como responsable al cometa Swift-Tuttle, que cada 133 años visita la Tierra dejando un reguero de escombros en medio de la órbita terrestre. Cuando nuestro planeta pasa por esa región, los trozos de cometa entran en la atmósfera a una velocidad extrema, de 59 kilómetros por segundo. El rozamiento calienta los meteoroides hasta una temperatura que puede alcanzar los 10.000 grados y hace que brillen durante un instante como si fuesen estrellas. Algunos, como el espectáculo se repetía en torno al 10 de agosto, lo bautizaron como lágrimas de San Lorenzo, por coincidir con la fecha en que los católicos honran a un hombre asado a la parrilla por el Imperio Romano en 258.

 Su aparente lugar de procedencia, en la región que ocupa en el cielo la constelación de Perseo, le valió el nombre de Perseidas. Esta es una constelación septentrional que se levantará hoy por el nordeste sobre las 22.00. Irá ascendiendo hacia el este, hasta presentarse muy elevada, por debajo de la reconocible 'W' de Casiopea antes del amanecer.

Echándole imaginación, cual antiguos griegos, tiene la forma de un guerrero que sostiene la cabeza de Medusa. Como es sabido, Perseo es el héroe que decapitó a la Medusa para poder casarse con Andrómeda, la hija de los reyes Cefeo y Casiopea. Todos estos personajes han quedado inmortalizados en la misma zona del firmamento en forma de constelaciones.



Via: El País


sábado, 23 de agosto de 2008

EL MITO DE ORFEO Y EURÍDICE


ORFEO es uno de los héroes griegos más conocidos. Aunque hay quien le da la paternidad a Eagro, rey de Tracia, muchos otros coinciden en que era hijo del mismo Apolo, fruto de una de sus aventuras con la musa Calíope. Esto explicaría sus tendencias artísticas desde la infancia, y su asociación con el sol, símbolo de su padre. También se cuenta que fue éste quien le regaló su primera lira, instrumento musical de siete cuerdas a las que Orfeo añadió dos más para que fueran nueve, como las musas.
Cuentan que cuando Orfeo tocaba no sólo los hombres, animales y dioses se quedaban embelesados escuchándole, sino que incluso la Madre Naturaleza detenía su fluir para disfrutar de sus notas, y que así, los ríos, plantas y hasta las rocas escuchaban a Orfeo y sentían la música en su interior, animando su esencia. Más de una vez este mágico don le ayudó en sus viajes, como cuando acompañó a los Argonautas y su canto pudo liberarles de las Sirenas, o pudo dormir al dragón guardián del vellocino de oro. Pero esa es otra historia ...

Además de músico y poeta, Orfeo fue un viajero ansioso por conocer, por aprender... estuvo en Egipto y aprendió de sus sacerdotes los cultos a Isis y Osiris, y se empapó de distintas creencias y tradiciones. Fue un sabio de su tiempo. Con tantas cualidades, no era de extrañar que las mujeres le admiraran y que tuviera no pocas pretendientes. Eran muchas las que soñaban con yacer junto a él y ser despertadas con una dulce melodía de su lira al amanecer. Muchas que querían compartir su sabiduría, su curiosidad, su vitalidad.
Pero sólo una de ellas llamó la atención de nuestro héroe, y no fue otra que Eurídice. Desde que la vio, la imagen de su tierna sonrisa, de su mirada brillante y transparente, se repetían en la mente de Orfeo, que no dudó en casarse con ella. Zeus, reconociendo el valor que había demostrado en muchas de sus aventuras, le otorgó la mano de su ninfa, y vivieron juntos muy felices, disfrutando de un amor que se dice que fue único, tierno y apasionado como ninguno.
Pero no hay felicidad eterna y también en esta ocasión sobrevino la tragedia. Quiso el destino que el pastor Aristeo quedara también prendado de Eurídice, y que un día en que ésta paseaba por sus campos, el pastor olvidara todo respeto atacándola para hacerla suya. Nuestra ninfa corrió para escaparse, con tan mala fortuna que en la carrera una serpiente venenosa mordió su pie, inoculándole el veneno y haciendo que cayera muerta sobre la hierba.
No hubo lágrimas suficientes para consolar el dolor de Orfeo, y una noche de las muchas que pasó en vela llorando a su amada, decidió que si hacía falta, descendería él mismo a los infiernos de Hades para reclamar a Eurídice. Fue un viaje duro, tuvo que enfrentarse al guardián de las puertas de los Infiernos, Cancerbero, quien a punto estuvo de atacar pero que finalmente respondió a la música de Orfeo como otros tantos animales habían hecho anteriormente. Así fue como nuestro músico se internó en el submundo, sin cesar de tocar y de cantar su tristeza.
Cuentan que el mismo Hades se detuvo a escucharle, que las torturas se interrumpieron, que todos encontraron un momento de paz en la visita de Orfeo. Sísifo, condenado a subir una piedra hasta la cumbre de la montaña una y otra vez, detuvo su marcha; los buitres que torturaban a Prometeo desgarrando sus entrañas se posaron en el suelo y Tántalo, quien jamás podría saciar su hambre o su sed, rompió a llorar olvidando sus necesidades. Y los Señores del Infierno, Hades y Perséfone, quedaron conmovidos por la belleza del canto de Orfeo.
Así, decidieron devolver a la vida terrenal a Eurídice, con la condición de que ésta caminase detrás de Orfeo en el viaje de vuelta al mundo de los vivos, y que éste no mirase atrás ni una sola vez hasta que no estuvieran en la superficie. Y ambos emprendieron la marcha.
El viaje fue difícil, lleno de penurias. Si la bajada al Hades había costado, el ascenso fue aún peor. Eurídice seguía herida y débil, y las sombras se cernían sobre ellos amenazadoras, el frío se colaba en sus huesos, los tropiezos eran cada vez más frecuentes.
A punto ya de llegar a la salida, cuando los primeros rayos de luz traspasaron las sombras, Eurídice dejó escapar un suspiro aliviada, y Orfeo olvidó la orden de Hades y miró hacia atrás por un instante. Entonces su amada empezó a desvanecerse, pues la condición impuesta había sido violada, y aunque Orfeo se lanzó sobre ella en un abrazo que la retuviera, no fue más que aire lo que estrechó entre sus brazos.
Orfeo intentó entonces descender de nuevo al Hades, pero Caronte, el barquero de la laguna Estigia, le negó la entrada, y ambos apenas pudieron despedirse con una mirada a través de las aguas. Y aunque esperó Orfeo siete días con sus siete noches en el margen del lago, acabó viendo que era demasiado tarde para enmendar su error, y marchó a vagabundear por los desiertos, sin apenas probar bocado, acompañado sólo por su lira y su música.
Al final de su vida desdeñó el culto a todos los dioses excepto al sol, a quien llamó Apolo. Según cuenta Ovidio en el libro X de las Metamorfosis, Orfeo, quejándose de la crueldad de los dioses, se retiró al alto Ródope y al Hemo. Una mañana temprano, ascendió el monte Pangeo (donde había un oráculo de Dioniso) para saludar a su dios al amanecer, pero fue despedazado y los trozos de su cuerpo, divididos y esparcidos por las ménades tracias y por no honrar a su anterior patrón, Dioniso. Su cabeza les llegó a las Musas a la costa de Lesbos, navegando por el río, según se dice, aún moviéndose sus labios llamando a Eurídice, y fue allí donde las musas la recogieron y le dieron sepultura. Al cielo subió su música, transformándose en la constelación que lleva por nombre la LIRA, que contiene la estrella VEGA una de las más brillantes del firmamento, como brillantes eran los ojos de su amada Eurídice, que tal vez siga esperándole aún en el Infierno, acompañada por el recuerdo de su canto.



La historia de Orfeo y Eurídice es argumento de varias óperas, entre ellas Eurídice (1600), de Jacopo Peri, Orfeo (1609) de Claudio Monteverdi y Orfeo ed Eurídice (1762) de Christoph Willibald Gluck.
Ver también en el brillante blog El hilo de Ariadna el post titulado

lunes, 18 de agosto de 2008

EL CIELO NOCTURNO: Las constelaciones



Una constelación es una agrupación de estrellas cuya posición en el cielo nocturno es aparentemente tan cercana que las civilizaciones antiguas decidieron conectarlas mediante líneas imaginarias, trazando así figuras sobre la bóveda celeste. En el espacio tridimensional, en cambio, las estrellas de una constelación no están, necesariamente, físicamente asociadas; incluso pueden encontrarse a cientos de años luz unas de otras. Por otro lado, dichos grupos son completamente arbitrarios, ya que distintas culturas han reconocido constelaciones diferentes, incluso utilizando las mismas estrellas. Aun así, algunos conjuntos tienden a reaparecer, ya sea por su configuración tan peculiar —como es el caso de Scorpius, el escorpión—, la magnitud aparente (el brillo) de sus estrellas o debido al paso recurrente de algunos cuerpos celestes —los planetas y la Luna— por sus inmediaciones.

Algunas constelaciones son más antiguas que otras, pues fueron creadas hace muchos siglos por los pueblos que habitaban las regiones del Medio Oriente y el Mediterráneo. Otras, en cambio, tuvieron su origen en tiempos más recientes, cuando los viajes a otros lugares hasta entonces desconocidos llevaron al hombre europeo a explorar los mares del sur (aunque los pueblos que habitaban las regiones australes antes de eso también habrían nombrado sus propias constelaciones).

Se acostumbra a separar las constelaciones en dos grupos, dependiendo el hemisferio celeste donde se encuentren:
1. Constelaciones septentrionales, las ubicadas al norte del ecuador celeste.
2. Constelaciones australes, al sur.

A partir de 1928, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió reagrupar oficialmente la esfera celeste en 88 constelaciones con límites precisos, de forma que que todo punto en el cielo quedara dentro de los confines de una figura. Antes de dicho año, eran reconocidas otras constelaciones menores que luego cayeron en el olvido; hoy por hoy ya no se recuerdan. El trabajo de delimitación definitiva de las constelaciones fue llevado a cabo fundamentalmente por el astrónomo belga Eugène Joseph Delporte y publicado por la UAI en 1930.

Entre los autores clásicos que trataron el tema se encuentra GAIVS IVLIVS HYGINVS (c. 64 a. C. - 17 d. C): De Astronomia libri quatuor Liber I, Liber II , Liber III, Liber IV

CATASTERISMOS: Las Híades


LAS HÍADES (Ὑάδες en griego) es un cúmulo estelar abierto localizado en la constelación de Tauro. Sus estrellas más brillantes forman una "V" oblicua alrededor de la gran gigante Aldebarán (α Tau), la estrella más brillante en el campo visual, la cual no forma parte de este cúmulo. Siendo un cúmulo visible a simple vista, las Híades ya eran conocidas en la Prehistoria. Fueron mencionadas por Homero en el año 750 a. C y Hesíodo en el 700 a. C. Probablemente catalogado por primera vez por Giovanni Batista Hodierna en 1654, Lewis Boss, en 1908, fue el primero en demostrar que el conjunto de estrellas conformaban un cúmulo.

EL MITO

Las Híades en la mitología griega son las ninfas hacedoras de lluvia, al menos esto es lo que parece que significa su nombre. En un principio las híades eran unas estrellas que aparecen en primavera; de las que se decía habían sido unas ninfas transformadas por Zeus en constelación por los grandes servicios que realizaron cuidando a Dioniso. En la mitológica comarca de Nisa, atendieron al niño Dioniso, entregándoselo posteriormente a Ino. Se dice que las híades son hijas de Atlante y Pléyone o la oceánida Etra.
En una versión más tardía, se hacía de las Híades unas muchachas; hermanas de Hiante, que, desoladas por la muerte de éste, murieron de pena. Zeus, en reconocimiento de este amor, compadeció a las hermanas tornándolas en estrellas y las situó en la cabeza de Tauro, donde su salida anual va acompañada por lluvia abundante.
Las Híades son las siguientes: Fésile, Córonide, Eudora, Ambrosia, Feo, Polixo, Dione

En la mitología romana a las Híades se les identifica con las Súculas.

Wikipedia: Las Híades

miércoles, 13 de agosto de 2008

CATASTERISMOS: Las Pléyades




LAS PLÉYADES (que significa "palomas" en griego), también conocidas como Objeto Messier 45, Messier 45, M45, Las Siete Hermanas o Cabrillas, es un objeto visible a simple vista en el cielo nocturno con un prominente lugar en la mitología antigua, situado a un costado de la constelación Tauro. Las Pléyades son un puñado de estrellas muy jóvenes las cuales se sitúan a una distancia aproximada de 450 años luz de la Tierra y están contenidas en un espacio de treinta años luz. Se formaron aproximadamente hace apenas unos 100 millones de años, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que el Sol.

EL MITO

En la mitología griega, las Pléyades (en griego Πλειας Pleias, ‘muchas’; Πλειάδες Pleiades, ‘hijas de Pléyone’; o Πελειαδες Peleiades, ‘hijas de palomas’) eran las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone, nacidas en el monte Cileno. Son hermanas de Calipso, Hiante, las Híades y las Hespérides. Junto con las siete Híades eran llamadas Atlántidas, Dodónidas o Nisíadas, niñeras y maestras del infante Dioniso. Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa, compartían la afición por la caza de ésta, y como ella intentaban mantener su virginidad.
Existe cierto debate sobre el origen del nombre «Pléyades». Anteriormente se aceptaba que derivaba del nombre de su madre, Pléyone. Sin embargo, es más probable que provenga de πλεϊν, ‘navegar’, pues el grupo de estrellas homónimo es visible de noche en el Mediterráneo durante el verano, de mediados de mayo hasta principios de noviembre, lo que coincidía con la temporada de navegación en la antigüedad. Esta etimología fue reconocida por los antiguos, incluyendo a Virgilio (Geórgicas 1.136-138).
Las Pléyades debieron haber tenido considerables encantos, pues varios de los más importantes dioses olímpicos (incluyendo a Zeus, Poseidón y Ares) mantuvieron relaciones con las siete hermanas celestiales, relaciones que inevitablemente acarrearon el nacimiento de varios hijos:
Maya, la mayor de las siete Pléyades, fue madre de Hermes con Zeus.
Celeno fue madre de Lico con Poseidón.
Alcíone fue madre de Hirieo con Lico.
Electra fue madre de Dárdano e Iasión con Zeus.
Estérope fue madre de Enómao con Ares.
Táigete fue madre de Lacedemón también con Zeus.
Mérope fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses.
En el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de las estrellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal. Algunos mitos también dicen que la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano, aunque otras pocas versiones dicen que se trata de Estérope.
Tras ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades, y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno. Según otras versiones de la historia, las siete hermanas se suicidaron porque estaban tristísimas por la suerte que había corrido su padre, Atlas, o bien por la pérdida de sus hermanas, las Híades. Tras esto Zeus las inmortalizaría subiéndolas al cielo.
De entre las referencias a Las Pléyades en la literatura antigua, destaca el siguiente poema de Safo:

Se han ocultado la Luna y las Pléyades; media
la noche, pasa la hora,
y yo duermo sola.


La danza de las Pleyades de Elihu Vedder


Wikipedia: Las Pléyades

viernes, 8 de agosto de 2008

CATASTERISMOS: El mito de Orión



ORIÓN, el cazador, es una preciosa constelación, visible en ambos hemisferios, durante los meses de noviembre a abril. Es la joya de las constelaciones por la cantidad de estrellas brillantes que la forman y su simbología (ya para los egipcios representaba a Osiris, así como la estrella Sirio del Can Mayor era identificada con Isis). Resulta muy fácil de localizar y es espectacular durante el invierno boreal. Orión se encuentra cerca de la constelación del río Eridanus y apoyado por sus dos perros de caza Canis Major y Canis Minor peleando con la constelación del Tauro.

EL MITO
Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea, la Madre Tierra. Tenía una belleza extraordinaria y creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba.
Después de muchas aventuras, Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró de Mérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que demostrara su valor llevando a cabo una difícil misión. Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir lo prometido.
Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo ya que éste se refugió en una cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido, le dió por matar con sus infalibles flechas y sin piedad alguna todos los animales que le iban saliendo al paso, ya fueran animales feroces o mansas e inocentes criaturas. Tal era el número de bajas que había causado ya, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, sin ningún éxito, que fuera benévolo y reflexivo. Orión hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea.
Un día, cuando el soberbio gigante se encontraba reunido con sus amigos, envaneciéndose de que ni los tigres, ni las panteras, ni aún los leones o serpientes eran capaces de producirle espanto alguno, desbordó la paciencia de su madre, la cual le mandó un escorpión muy venenoso. Orión, al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea.
El gigante se confió demasiado y el escorpión le picó en un pie con su potente aguijón venenoso. La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre del cazador y éste cayó al suelo medio moribundo. Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco gloriosa para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza (Canis Mayor y Canis Menor) y una liebre (Lepus), para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noches estrelladas, recordaran sus aventuras como cazador. También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos, a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra (Gea).
El dios fue condescendiente con Orión y atendió sus súplicas. La Tierra tembló, y desde entonces lo ha venido haciendo hasta nuestros días cada vez que ha visto aparecer a Orión sobre el firmamento, ya que éste siempre ha traído consigo el viento, el frío, las tempestades, los hielos, las nieves y las escarchas, que tan abundantes son en invierno sobre la Tierra, coincidiendo con la llegada de esta constelación.
También se encargó Zeus de situar el Escorpión (Scorpius) en el firmamento, pero tuvo cuidado de ponerlo lo más alejado posible del gigante para que nunca más volvieran a enfrentarse. Así pues, cuando Orion desaparece de la bóveda celeste es cuando hace su aparición Scorpius. Mientras que Orión aparece durante el invierno, Scorpius lo hace en el verano.
Para más información Mallorcaweb.net

lunes, 4 de agosto de 2008

CATASTERISMOS: Casiopea, Cefeo y Cetus


CASIOPEA es la madre de Andrómeda y esposa de Cefeo, rey de Etiopía. La reina Casiopea alardeaba de la belleza de su hija, y la comparaba con las Nereidas, hijas de Nereo, dios del mar. Éstas, indignadas por tal atrevimiento, le pidieron a Poseidón venganza y él en respuesta envío al monstruo marino (Cetus) a las costas del país causando males considerables.
Para enfrentar esta situación, Cefeo consulta el
oráculo de Amón, quien aconsejó sacrificar a Andrómeda exponiéndola atada a una roca en el acantilado para que fuera víctima del monstruo.
Así, Andrómeda es ofrecida a Cetus.
Perseo, que venía de regreso de su viaje después de derrotar a Medusa, divisó a la víctima y en el acto se enamoró de ella. Propuso al rey liberarla, a cambio de que se le concediera su mano; Perseo mata al monstruo y posteriormente desposa a Andrómeda...




CASIOPEA tiene como característica inconfundible su forma de M o W. Al ser tan fácil de reconocer es muy usada para encontrar el Norte cuando la Osa Mayor no es visible.


CEFEO se encuentra muy cerca de Casiopea y de la Osa Menor. Tiene forma de una casa, con el tejado picudo apuntando hacia la estrella Polar. Es la figura paterna de esta familia real de constelaciones cuya saga domina los cielos del norte; Cefeo fue catasterizado por voluntad de Atenea.


CETVS, el monstruo marino (de ahí cetáceo), se halla en la zona ecuatorial del firmamento entre los paralelos de 10º norte a 25º sur, por lo que le hace visible tanto en el hemisferio norte como en el sur. Se observa durante los meses de Agosto hasta Febrero. Limita al norte con la constelación de Piscis y Aries, al este con Aquarius, al sur con Scultor y Fornax y al oeste con Eridianus y Taurus.


jueves, 31 de julio de 2008

CATASTERISMOS: El mito de Perseo


PERSEUS es una constelación del norte y representa a Perseo, héroe mitológico que decapitó a Medusa. Es una de las 48 constelaciones de Ptolomeo así como una de las 88 constelaciones modernas. En ella está la famosa variable Algol (β Persei), y en ella se localiza la lluvia de meteoros de las Perseidas.
La constelación de Perseo representa a un guerrero armado con el casco de Hades, el escudo de Atenea, y la espada y los talares de Hermes; que porta en su mano la cabeza de Medusa, cuyo ojo corresponde a la estrella Algol. En el esquema celeste, Perseo se incluye en el conjunto que engloba a Cefeo, Casiopea, Andromeda, Pegaso y Cetus.

EL MITO

NACIMIENTO
Dánae había sido encerrada por su padre, Acrisio, en una torre, para impedir que tuviera trato con un varón, ya que una profecía había anunciado a Acrisio que moriría a manos de su nieto. Sin embargo, Zeus se metamorfoseó en lluvia de oro y consiguió acceder a la estancia de Dánae y dejarla encinta.
Dánae engendró a Perseo y, al enterarse, Acrisio los arrojó al mar en un cofre. Tras vagar durante mucho tiempo a la deriva, llegaron al reino de Sérifos, donde fueron recogidos por Dictis, hermano del gobernante de la isla, el tirano Polidectes. Dictis fue para Perseo como un padre.

EXPEDICIÓN PARA MATAR A MEDUSA
La belleza de Dánae hizo que Polidectes también cayera enamorado de ella. Pensando que el joven Perseo podía ser un estorbo en sus planes intentó librarse de él mediante una estratagema. Esta consistía en hacer creer a todo el mundo que pretendía conquistar a la princesa Hipodamía. Polidectes pidió a los habitantes de la isla que le entregasen un caballo cada uno como presente para poder ofrecer como regalo a la princesa. Al no tener ningún caballo que ofrecerle, Perseo le prometió traerle la cabeza de Medusa, una de las tres Gorgonas que podía convertir en piedra a los hombres sólo con su mirada. Polidectes aceptó satisfecho el ofrecimiento, pensando que la misión era un suicidio y el joven nunca regresaría.
Sin embargo, Zeus decidió ayudar a su hijo por lo que pidió a los dioses Atenea y Hermes que le prestaran su ayuda. Hermes le dio una hoz de acero con la que poder cortar la cabeza de Medusa mientras que Atenea le regaló un brillante escudo y le aconsejó sobre las tareas que tendría que realizar. Con el fin de encontrar el escondite de Medusa, Perseo fue en busca de las Grayas, tres ancianas que sólo tenían un mismo ojo y un mismo diente y que compartían pasándoselos una a la otra. Perseo les arrebató el ojo y el diente, obligándolas a confesar donde estaba situada la residencia de Medusa a cambio de devolvérselos.
En su camino, Perseo se encontró con las náyades, de las que consiguió un zurrón mágico, el casco de Hades, que permitía volver invisible al que lo llevara puesto, y unas sandalias aladas. Con la ayuda de estos objetos logró introducirse en la residencia de las gorgonas. Usando el escudo como espejo logró cortar la cabeza de Medusa sin tener que mirarla. De la sangre de Medusa nació el caballo alado Pegaso y también el gigante Crisaor.

RESCATE DE ANDRÓMEDA
De vuelta a su hogar, Perseo encontró a Andrómeda encadenada a una roca, lugar donde había sido dejada por sus padres Cefeo y Casiopea para ser devorada por el monstruo marino Ceto. Perseo se enamoró de Andrómeda por lo que la liberó y mató al monstruo con su espada o, según otras versiones, petrificando una parte del monstruo al mostrarle la cabeza de Medusa. Se quiere casar con Andrómeda, pero la joven ya tenía otro pretendiente, llamado Fineo, al que no le gustó que su novia se emparejara con otro; entonces Perseo no tiene más remedio que convertir en piedra a él y a los que lo acompañan. Perseo y Andrómeda lograron finalmente casarse (después llegaron a tener seis hijos: Perses, Alceo, Heleo, Méstor, Esténelo y Electrión, y una hija llamada Gorgófone).

leer más en Wikipedia: Perseo

miércoles, 30 de julio de 2008

CATASTERISMOS: El mito de Andrómeda


ANDRÓMEDA es una constelación boreal situada al Sur de Cassiopeia y cerca de Pegaso. Toma su nombre de la doncella Andrómeda. Sus estrellas componentes no son de gran brillo. Comparte una estrella con la constelación de Pegaso, es la estrella blanco azulada de la esquina noroeste del cuadrado de Pegaso, se le denomina Alpheratz o Sirrah y es la Alfa Andromedae. El objeto astronómico más importante de la constelación es la Galaxia de Andrómeda que se encuentra a más de 2 millones de años luz y es visible con el ojo desnudo.

EL MITO
Casiopea y Cefeo, reyes de Etiopía eran los padres de Andrómeda. La reina Casiopea alardeaba de la belleza de su hija, y la comparaba con las Nereidas, hijas del dios del mar Poseidón. Las diosas marinas, en respuesta a esta afrenta, exigieron a Poseidón venganza y fue así como este envió un monstruo marino (Cetus) a destruir las costas del país.
Cefeo acudió al oráculo de Zeus quien le aconsejó como la única manera de calmar la ira de los dioses y librarse del monstruo era sacrificando a su hija Andrómeda atándola a una roca en el acantilado para que el monstruo se la llevara.
En ese momento Perseo venía de regreso de su expedición contra la Gorgona, y viendo a la víctima se enamoró de ella. Acudió al rey y le propuso liberarla a cambio de su mano. Perseo mató al monstruo mostrándole la cabeza de Medusa, que traía como trofeo de su última aventura, convirtiéndolo en coral.
Fineo, tío de la princesa y con quien se había comprometido en matrimonio, juró vengarse de Perseo y con sus partidarios acorralaron al héroe para matarlo. Este no tuvo más recurso que utilizar la cabeza de Medusa convirtiéndolos en piedra con tan mala fortuna que los padres de Andrómeda también lo hicieron.
Andrómeda marchó tras su marido a Tirinto en Argos, y se convirtió en la madre de seis hijos (los Perseides): Perses, Alceo, Méstor, Heleo, Electrión y Esténelo, y una hija, Gorgófene. Sus descendientes gobernaron Micenas desde Electrión hasta Euristeo, tras quien Atreo obtuvo la corona, e incluye al gran héroe Heracles. Según esta mitología, Perses es el ancestro de los persas.
Tras su muerte, Andrómeda fue situada por Atenea entre las constelaciones del cielo del norte, cerca de Perseo y Casiopea. Sófocles y Eurípides (y en época más reciente Pierre Corneille) escribieron varias tragedias a partir de la historia, y sus incidentes fueron representados en numerosas obras de arte antiguas.

FUENTES ANTIGUAS
Apolodoro, Biblioteca mitológica ii.iv.3-5
Ovidio, Las metamorfosis iv.668-764 (Texto completo en La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)

sábado, 8 de diciembre de 2007

CATASTERISMOS: El mito de Pegaso


PEGASUS es una grandiosa constelación del cielo de verano, pero sobre todo del otoño de nuestras latitudes. El tamaño del cuadrilátero hace que sea impresionante su observación en el cielo. Es curioso comprobar que el borde sur de la constelación casi está rozando el plano del Ecuador. Pegaso está en el cielo rodeado por: Andrómeda, Acuario y el Cisne (entre otras constelaciones.) Precisamente de Andrómeda utiliza la estrella Alfa para formar el gran cuadrilátero que es lo más significativo de la constelación.
EL MITO
La mitología, dedica a Pegaso muchas leyendas, Pegaso aparecía ya en las monedas de la antigua Grecia, unos quinientos años antes de Cristo. Pegaso era un caballo alado que nació de Poseidón y de la Gorgona Medusa, de cuyo cuello salió Pegaso cuando el héroe Perseo la venció y la mató. Al poco tiempo de nacer, Pegaso dio una coz en el monte Helicón y en el acto empezó a fluir un manantial que parece ser la fuente de inspiración divina y que consagró a las musas, quienes lo cuidaban y lo alimentaban en invierno cuando no tenía hierba para comer.
En un vuelo que hizo hacia el Olimpo, Pegaso llegó al palacio de Zeus quien le confió la misión de llevar los rayos y los relámpagos y de conducir el carro de la Aurora. Atenea lo domó y lo dio a Perseo para ir a liberar a Andrómeda.
Animados por esto y por el carácter magnífico del caballo, muchos fueron los que intentaron atraparlo, aunque siempre sin éxito. Sin embargo, para Belerofonte, que era príncipe de Corinto, atrapar a Pegaso fue una obsesión. Belerofonte pasó la noche en un templo de Atenea siguiendo el consejo de un adivino y ésta se le presentó de madrugada con unas bridas de oro indicándole que con ella podría atrapar a Pegaso, como así fue. Belerofonte fue con las bridas al prado preferido de Pegaso donde lo encontró paciendo tranquilamente y cuando se le acercó se dejó montar sin resistirse.
Una vez logrado su objetivo, el manso Pegaso, se convirtió en una gran ayuda para Belerofonte que lo empleó en sus muchas aventuras contra las Amazonas y la Quimera, monstruo horrendo. Sin embargo Belerofonte se volvió muy orgulloso y se paseaba montado en Pegaso diciendo que podía volar como los dioses, y así, lleno de orgullo, Belerofonte hincó las espuelas en el maravilloso animal, para obligarle a subir hasta el Olimpo, y allí Pegaso, que no quería acercarse a los dioses, o porque Zeus quería castigar a Belerofonte, lo dejó caer, y a partir de entonces, Belerofonte vagó sin rumbo por el mundo, sin poder hablar con nadie, rechazado por los dioses. Según otra versión, Belerofonte encontró la muerte en ese momento.
Desde entonces, Pegaso se quedó en los establos del Olimpo y se convirtió en el medio de transporte del trueno y el rayo de Zeus. Pasó a ser corcel de las musas y habitaba con ellas en el Helicón y se dice que descubrió la fuente Pirene, en Corinto. También se decía que era padre de los Centauros, que nacieron de una esclava, con la que Pegaso e Ixión tuvieron relación la misma noche. Luego se convirtió en la constelación que lleva su nombre con las cuatro brillantes estrellas que forman el Cuadrado de Pegaso.


Wikipedia: Catasterismos
Wikipedia: El mito de Pegaso