Su aparente lugar de procedencia, en la región que ocupa en el cielo la constelación de Perseo, le valió el nombre de Perseidas. Esta es una constelación septentrional que se levantará hoy por el nordeste sobre las 22.00. Irá ascendiendo hacia el este, hasta presentarse muy elevada, por debajo de la reconocible 'W' de Casiopea antes del amanecer.
jueves, 13 de agosto de 2015
LA NOCHE DE LAS PERSEIDAS
Su aparente lugar de procedencia, en la región que ocupa en el cielo la constelación de Perseo, le valió el nombre de Perseidas. Esta es una constelación septentrional que se levantará hoy por el nordeste sobre las 22.00. Irá ascendiendo hacia el este, hasta presentarse muy elevada, por debajo de la reconocible 'W' de Casiopea antes del amanecer.
sábado, 23 de agosto de 2008
EL MITO DE ORFEO Y EURÍDICE

Cuentan que cuando Orfeo tocaba no sólo los hombres, animales y dioses se quedaban embelesados escuchándole, sino que incluso la Madre Naturaleza detenía su fluir para disfrutar de sus notas, y que así, los ríos, plantas y hasta las rocas escuchaban a Orfeo y sentían la música en su interior, animando su esencia. Más de una vez este mágico don le ayudó en sus viajes, como cuando acompañó a los Argonautas y su canto pudo liberarles de las Sirenas, o pudo dormir al dragón guardián del vellocino de oro. Pero esa es otra historia ...
Además de músico y poeta, Orfeo fue un viajero ansioso por conocer, por aprender... estuvo en Egipto y aprendió de sus sacerdotes los cultos a Isis y Osiris, y se empapó de distintas creencias y tradiciones. Fue un sabio de su tiempo. Con tantas cualidades, no era de extrañar que las mujeres le admiraran y que tuviera no pocas pretendientes. Eran muchas las que soñaban con yacer junto a él y ser despertadas con una dulce melodía de su lira al amanecer. Muchas que querían compartir su sabiduría, su curiosidad, su vitalidad.
Pero sólo una de ellas llamó la atención de nuestro héroe, y no fue otra que Eurídice. Desde que la vio, la imagen de su tierna sonrisa, de su mirada brillante y transparente, se repetían en la mente de Orfeo, que no dudó en casarse con ella. Zeus, reconociendo el valor que había demostrado en muchas de sus aventuras, le otorgó la mano de su ninfa, y vivieron juntos muy felices, disfrutando de un amor que se dice que fue único, tierno y apasionado como ninguno.
Pero no hay felicidad eterna y también en esta ocasión sobrevino la tragedia. Quiso el destino que el pastor Aristeo quedara también prendado de Eurídice, y que un día en que ésta paseaba por sus campos, el pastor olvidara todo respeto atacándola para hacerla suya. Nuestra ninfa corrió para escaparse, con tan mala fortuna que en la carrera una serpiente venenosa mordió su pie, inoculándole el veneno y haciendo que cayera muerta sobre la hierba.
Cuentan que el mismo Hades se detuvo a escucharle, que las torturas se interrumpieron, que todos encontraron un momento de paz en la visita de Orfeo. Sísifo, condenado a subir una piedra hasta la cumbre de la montaña una y otra vez, detuvo su marcha; los buitres que torturaban a Prometeo desgarrando sus entrañas se posaron en el suelo y Tántalo, quien jamás podría saciar su hambre o su sed, rompió a llorar olvidando sus necesidades. Y los Señores del Infierno, Hades y Perséfone, quedaron conmovidos por la belleza del canto de Orfeo.
Así, decidieron devolver a la vida terrenal a Eurídice, con la condición de que ésta caminase detrás de Orfeo en el viaje de vuelta al mundo de los vivos, y que éste no mirase atrás ni una sola vez hasta que no estuvieran en la superficie. Y ambos emprendieron la marcha.
El viaje fue difícil, lleno de penurias. Si la bajada al Hades había costado, el ascenso fue aún peor. Eurídice seguía herida y débil, y las sombras se cernían sobre ellos amenazadoras, el frío se colaba en sus huesos, los tropiezos eran cada vez más frecuentes.
A punto ya de llegar a la salida, cuando los primeros rayos de luz traspasaron las sombras, Eurídice dejó escapar un suspiro aliviada, y Orfeo olvidó la orden de Hades y miró hacia atrás por un instante. Entonces su amada empezó a desvanecerse, pues la condición impuesta había sido violada, y aunque Orfeo se lanzó sobre ella en un abrazo que la retuviera, no fue más que aire lo que estrechó entre sus brazos.
Orfeo intentó entonces descender de nuevo al Hades, pero Caronte, el barquero de la laguna Estigia, le negó la entrada, y ambos apenas pudieron despedirse con una mirada a través de las aguas. Y aunque esperó Orfeo siete días con sus siete noches en el margen del lago, acabó viendo que era demasiado tarde para enmendar su error, y marchó a vagabundear por los desiertos, sin apenas probar bocado, acompañado sólo por su lira y su música.

lunes, 18 de agosto de 2008
EL CIELO NOCTURNO: Las constelaciones
Una constelación es una agrupación de estrellas cuya posición en el cielo nocturno es aparentemente tan cercana que las civilizaciones antiguas decidieron conectarlas mediante líneas imaginarias, trazando así figuras sobre la bóveda celeste. En el espacio tridimensional, en cambio, las estrellas de una constelación no están, necesariamente, físicamente asociadas; incluso pueden encontrarse a cientos de años luz unas de otras. Por otro lado, dichos grupos son completamente arbitrarios, ya que distintas culturas han reconocido constelaciones diferentes, incluso utilizando las mismas estrellas. Aun así, algunos conjuntos tienden a reaparecer, ya sea por su configuración tan peculiar —como es el caso de Scorpius, el escorpión—, la magnitud aparente (el brillo) de sus estrellas o debido al paso recurrente de algunos cuerpos celestes —los planetas y la Luna— por sus inmediaciones.
Algunas constelaciones son más antiguas que otras, pues fueron creadas hace muchos siglos por los pueblos que habitaban las regiones del Medio Oriente y el Mediterráneo. Otras, en cambio, tuvieron su origen en tiempos más recientes, cuando los viajes a otros lugares hasta entonces desconocidos llevaron al hombre europeo a explorar los mares del sur (aunque los pueblos que habitaban las regiones australes antes de eso también habrían nombrado sus propias constelaciones).
Se acostumbra a separar las constelaciones en dos grupos, dependiendo el hemisferio celeste donde se encuentren:
1. Constelaciones septentrionales, las ubicadas al norte del ecuador celeste.
2. Constelaciones australes, al sur.
A partir de 1928, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió reagrupar oficialmente la esfera celeste en 88 constelaciones con límites precisos, de forma que que todo punto en el cielo quedara dentro de los confines de una figura. Antes de dicho año, eran reconocidas otras constelaciones menores que luego cayeron en el olvido; hoy por hoy ya no se recuerdan. El trabajo de delimitación definitiva de las constelaciones fue llevado a cabo fundamentalmente por el astrónomo belga Eugène Joseph Delporte y publicado por la UAI en 1930.
Entre los autores clásicos que trataron el tema se encuentra GAIVS IVLIVS HYGINVS (c. 64 a. C. - 17 d. C): De Astronomia libri quatuor Liber I, Liber II , Liber III, Liber IV
CATASTERISMOS: Las Híades

En una versión más tardía, se hacía de las Híades unas muchachas; hermanas de Hiante, que, desoladas por la muerte de éste, murieron de pena. Zeus, en reconocimiento de este amor, compadeció a las hermanas tornándolas en estrellas y las situó en la cabeza de Tauro, donde su salida anual va acompañada por lluvia abundante.
miércoles, 13 de agosto de 2008
CATASTERISMOS: Las Pléyades
LAS PLÉYADES (que significa "palomas" en griego), también conocidas como Objeto Messier 45, Messier 45, M45, Las Siete Hermanas o Cabrillas, es un objeto visible a simple vista en el cielo nocturno con un prominente lugar en la mitología antigua, situado a un costado de la constelación Tauro. Las Pléyades son un puñado de estrellas muy jóvenes las cuales se sitúan a una distancia aproximada de 450 años luz de la Tierra y están contenidas en un espacio de treinta años luz. Se formaron aproximadamente hace apenas unos 100 millones de años, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que el Sol.
Existe cierto debate sobre el origen del nombre «Pléyades». Anteriormente se aceptaba que derivaba del nombre de su madre, Pléyone. Sin embargo, es más probable que provenga de πλεϊν, ‘navegar’, pues el grupo de estrellas homónimo es visible de noche en el Mediterráneo durante el verano, de mediados de mayo hasta principios de noviembre, lo que coincidía con la temporada de navegación en la antigüedad. Esta etimología fue reconocida por los antiguos, incluyendo a Virgilio (Geórgicas 1.136-138).
Las Pléyades debieron haber tenido considerables encantos, pues varios de los más importantes dioses olímpicos (incluyendo a Zeus, Poseidón y Ares) mantuvieron relaciones con las siete hermanas celestiales, relaciones que inevitablemente acarrearon el nacimiento de varios hijos:
Maya, la mayor de las siete Pléyades, fue madre de Hermes con Zeus.
Celeno fue madre de Lico con Poseidón.
Alcíone fue madre de Hirieo con Lico.
Electra fue madre de Dárdano e Iasión con Zeus.
Estérope fue madre de Enómao con Ares.
Táigete fue madre de Lacedemón también con Zeus.
Mérope fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses.
En el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de las estrellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal. Algunos mitos también dicen que la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano, aunque otras pocas versiones dicen que se trata de Estérope.
Tras ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades, y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno. Según otras versiones de la historia, las siete hermanas se suicidaron porque estaban tristísimas por la suerte que había corrido su padre, Atlas, o bien por la pérdida de sus hermanas, las Híades. Tras esto Zeus las inmortalizaría subiéndolas al cielo.
Se han ocultado la Luna y las Pléyades; media
la noche, pasa la hora,
y yo duermo sola.

La danza de las Pleyades de Elihu Vedder
viernes, 8 de agosto de 2008
CATASTERISMOS: El mito de Orión
Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea, la Madre Tierra. Tenía una belleza extraordinaria y creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba.

lunes, 4 de agosto de 2008
CATASTERISMOS: Casiopea, Cefeo y Cetus
CASIOPEA es la madre de Andrómeda y esposa de Cefeo, rey de Etiopía. La reina Casiopea alardeaba de la belleza de su hija, y la comparaba con las Nereidas, hijas de Nereo, dios del mar. Éstas, indignadas por tal atrevimiento, le pidieron a Poseidón venganza y él en respuesta envío al monstruo marino (Cetus) a las costas del país causando males considerables.
Para enfrentar esta situación, Cefeo consulta el oráculo de Amón, quien aconsejó sacrificar a Andrómeda exponiéndola atada a una roca en el acantilado para que fuera víctima del monstruo.
Así, Andrómeda es ofrecida a Cetus. Perseo, que venía de regreso de su viaje después de derrotar a Medusa, divisó a la víctima y en el acto se enamoró de ella. Propuso al rey liberarla, a cambio de que se le concediera su mano; Perseo mata al monstruo y posteriormente desposa a Andrómeda...
CASIOPEA tiene como característica inconfundible su forma de M o W. Al ser tan fácil de reconocer es muy usada para encontrar el Norte cuando la Osa Mayor no es visible.

CEFEO se encuentra muy cerca de Casiopea y de la Osa Menor. Tiene forma de una casa, con el tejado picudo apuntando hacia la estrella Polar. Es la figura paterna de esta familia real de constelaciones cuya saga domina los cielos del norte; Cefeo fue catasterizado por voluntad de Atenea.

jueves, 31 de julio de 2008
CATASTERISMOS: El mito de Perseo

Dánae engendró a Perseo y, al enterarse, Acrisio los arrojó al mar en un cofre. Tras vagar durante mucho tiempo a la deriva, llegaron al reino de Sérifos, donde fueron recogidos por Dictis, hermano del gobernante de la isla, el tirano Polidectes. Dictis fue para Perseo como un padre.
Sin embargo, Zeus decidió ayudar a su hijo por lo que pidió a los dioses Atenea y Hermes que le prestaran su ayuda. Hermes le dio una hoz de acero con la que poder cortar la cabeza de Medusa mientras que Atenea le regaló un brillante escudo y le aconsejó sobre las tareas que tendría que realizar. Con el fin de encontrar el escondite de Medusa, Perseo fue en busca de las Grayas, tres ancianas que sólo tenían un mismo ojo y un mismo diente y que compartían pasándoselos una a la otra. Perseo les arrebató el ojo y el diente, obligándolas a confesar donde estaba situada la residencia de Medusa a cambio de devolvérselos.
En su camino, Perseo se encontró con las náyades, de las que consiguió un zurrón mágico, el casco de Hades, que permitía volver invisible al que lo llevara puesto, y unas sandalias aladas. Con la ayuda de estos objetos logró introducirse en la residencia de las gorgonas. Usando el escudo como espejo logró cortar la cabeza de Medusa sin tener que mirarla. De la sangre de Medusa nació el caballo alado Pegaso y también el gigante Crisaor.

miércoles, 30 de julio de 2008
CATASTERISMOS: El mito de Andrómeda

Cefeo acudió al oráculo de Zeus quien le aconsejó como la única manera de calmar la ira de los dioses y librarse del monstruo era sacrificando a su hija Andrómeda atándola a una roca en el acantilado para que el monstruo se la llevara.
En ese momento Perseo venía de regreso de su expedición contra la Gorgona, y viendo a la víctima se enamoró de ella. Acudió al rey y le propuso liberarla a cambio de su mano. Perseo mató al monstruo mostrándole la cabeza de Medusa, que traía como trofeo de su última aventura, convirtiéndolo en coral.
Fineo, tío de la princesa y con quien se había comprometido en matrimonio, juró vengarse de Perseo y con sus partidarios acorralaron al héroe para matarlo. Este no tuvo más recurso que utilizar la cabeza de Medusa convirtiéndolos en piedra con tan mala fortuna que los padres de Andrómeda también lo hicieron.
Tras su muerte, Andrómeda fue situada por Atenea entre las constelaciones del cielo del norte, cerca de Perseo y Casiopea. Sófocles y Eurípides (y en época más reciente Pierre Corneille) escribieron varias tragedias a partir de la historia, y sus incidentes fueron representados en numerosas obras de arte antiguas.
Ovidio, Las metamorfosis iv.668-764 (Texto completo en La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)

sábado, 8 de diciembre de 2007
CATASTERISMOS: El mito de Pegaso

En un vuelo que hizo hacia el Olimpo, Pegaso llegó al palacio de Zeus quien le confió la misión de llevar los rayos y los relámpagos y de conducir el carro de la Aurora. Atenea lo domó y lo dio a Perseo para ir a liberar a Andrómeda.
Animados por esto y por el carácter magnífico del caballo, muchos fueron los que intentaron atraparlo, aunque siempre sin éxito. Sin embargo, para Belerofonte, que era príncipe de Corinto, atrapar a Pegaso fue una obsesión. Belerofonte pasó la noche en un templo de Atenea siguiendo el consejo de un adivino y ésta se le presentó de madrugada con unas bridas de oro indicándole que con ella podría atrapar a Pegaso, como así fue. Belerofonte fue con las bridas al prado preferido de Pegaso donde lo encontró paciendo tranquilamente y cuando se le acercó se dejó montar sin resistirse.
Una vez logrado su objetivo, el manso Pegaso, se convirtió en una gran ayuda para Belerofonte que lo empleó en sus muchas aventuras contra las Amazonas y la Quimera, monstruo horrendo. Sin embargo Belerofonte se volvió muy orgulloso y se paseaba montado en Pegaso diciendo que podía volar como los dioses, y así, lleno de orgullo, Belerofonte hincó las espuelas en el maravilloso animal, para obligarle a subir hasta el Olimpo, y allí Pegaso, que no quería acercarse a los dioses, o porque Zeus quería castigar a Belerofonte, lo dejó caer, y a partir de entonces, Belerofonte vagó sin rumbo por el mundo, sin poder hablar con nadie, rechazado por los dioses. Según otra versión, Belerofonte encontró la muerte en ese momento.
Desde entonces, Pegaso se quedó en los establos del Olimpo y se convirtió en el medio de transporte del trueno y el rayo de Zeus. Pasó a ser corcel de las musas y habitaba con ellas en el Helicón y se dice que descubrió la fuente Pirene, en Corinto. También se decía que era padre de los Centauros, que nacieron de una esclava, con la que Pegaso e Ixión tuvieron relación la misma noche. Luego se convirtió en la constelación que lleva su nombre con las cuatro brillantes estrellas que forman el Cuadrado de Pegaso.

Wikipedia: El mito de Pegaso



