miércoles, 24 de diciembre de 2008

EL CANTO DE LA SIBILA (Sibilla Latine)



En la noche del 22 de Diciembre o el día de Navidad el Canto de la sibila se interpreta en las iglesias de Mallorca (entre las cuales destaca la Catedral de Palma), en la ciudad italiana del Alguero y en la ciudad valenciana de Ontinyent. El canto es un drama litúrgico y un canto gregoriano que fue declarado Bien Inmaterial de Interés Cultural por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio el 16 de enero de 2004. [...]

En el libro octavo de estos oráculos (Oracula Sibyllina) hay unos versos de la sibila Eritrea referentes a la segunda venida de Cristo en el Juicio Final, que forman en griego en acróstico JESUS CHRISTUS DEI FILIUS SERVATOR CRUX. San Agustin recogió estos versos en La ciudad de Dios, XVIII [XXIII]. Traduciéndolos del griego al latín convierte los 34 versos en 27.

El texto latino del Canto de la Sibila:

Iudicii signum: tellus sudore madescet.
La señal del juicio: la tierra se empapará de sudor.

E caelo rex adueniet per saecla futurus,
Scilicet ut carnem praesens, ut iudicet orbem.


Iudicii signum: tellus sudore madescet.

Vnde Deum cernent incredulus atque fidelis
Celsum cum sanctis aeui iam termino in ipso.


Iudicii signum: tellus sudore madescet.

Sic animae cum carne aderunt, quas iudicet ipse,
Cum iacet incultus densis in uepribus orbis.

Iudicii signum: tellus sudore madescet.

Reicient simulacra uiri, cunctam quoque gazam,
Exuret terras ignis pontumque polumque.


Iudicii signum: tellus sudore madescet.

Inquirens, taetri portas effringet Auerni.
Sanctorum sed enim cunctae lux libera carni.


Iudicii signum: tellus sudore madescet.

Tradetur, sontes aeterna flamma cremabit.
Occultos actus retegens tunc quisque loquetur.


Iudicii signum: tellus sudore madescet.

Secreta, atque Deus reserabit pectora luci.
Tunc erit et luctus, stridebunt dentibus omnes.


Iudicii signum: tellus sudore madescet.

[...] Virgilio aparece como un profeta del nacimiento de Cristo, pues en su famosa Égloga IV se vio una predicción del nacimiento de Cristo.

Lactancio en sus Divinae Institutiones, en el siglo IV, interpretó esta égloga en sentido cristológico; lo mismo hizo Constantino en la oración pascual después del concilio de Nicea, y San Agustín admitió, como posible, la inspiración divina de la Sibila cumana, y derivando de ella la inspiración de esta égloga. Un fragmento de la misma dice:

Ultima Cumaei venit iam carminis aetas;
magnus ab integro saeclorum nascitur ordo.
iam redit et Virgo, redeunt Saturnia regna,
iam nova progenies caelo demittitur alto.
tu modo nascenti puero, quo ferrea primum
desinet ac toto surget gens aurea mundo,
casta fave Lucina; tuus iam regnat Apollo.


Ya viene la última era de los Cumanos versos:
ya nace de lo profundo de los siglos un magno orden.
Ya vuelve la Virgen, vuelve el reinado de Saturno;
ya desciende del alto cielo una nueva progenie.
Tú, al ahora naciente niño, por quien la vieja raza de hierro
termina y surge en todo el mundo la nueva dorada,
se propicia ¡oh casta Lucina!: pues ya reina tu Apolo.

La difusión de los versos de la Sibila en romance sucede en España desde el siglo XIII puesto que en las Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio hay una adaptación del Iudicii signum.

En la actualidad se interpreta en muchas localidades de la geografía española.

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Vía: Hortus Hesperidum/ὁ κῆπος Ἑσπερίδων

Wikipedia: El canto de la Sibila