Los misterios eleusinos eran ritos de iniciación anuales al culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia. De todos los ritos celebrados en la antigüedad, éstos eran considerados los de mayor importancia. Estos mitos y misterios se extendieron posteriormente al Imperio Romano. Los ritos, así como las adoraciones y creencias del culto, eran guardados en secreto, y los ritos de iniciación unían al adorador con el dios, incluyendo promesas de poder divino y recompensas en la otra vida.
Eleusis era un ciudad pequeña localizada a unos 30 km al noroeste de Atenas. Era una ciudad agrícola, productora de trigo y cebada.
Los misterios estaban basados en una leyenda en torno a Deméter. Su hija, Perséfone, fue secuestrada por Hades, el dios de la muerte y el inframundo. Deméter era la diosa de la vida, la agricultura y la fertilidad. Descuidó sus deberes mientras buscaba a su hija, por lo que la Tierra se heló y la gente pasó hambre: el primer invierno. Durante este tiempo Deméter enseñó los secretos de la agricultura a Triptólemo. Finalmente Deméter se reunió con su hija y la tierra volvió a la vida: la primera primavera. (Para más información sobre esta historia, véase Deméter.) Desafortunadamente, Perséfone no podía permanecer indefinidamente en la tierra de los vivos, pues había comido unas pocas semillas de una granada que Hades le había dado, y aquellos que prueban la comida de los muertos, ya no pueden regresar. Se llegó a un acuerdo por el que Perséfone permanecía con Hades durante un tercio del año (el invierno, puesto que los griegos sólo tenían tres estaciones, omitiendo el otoño) y con su madre los restantes ocho meses. Los misterios eleusinos celebraban el regreso de Perséfone, pues éste era también el regreso de las plantas y la vida a la tierra. Perséfone había comido semillas (símbolos de la vida) mientras estuvo en el inframundo (el subsuelo, como las semillas en invierno) y su renacimiento es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra. En el Himno homérico a Deméter, Céleo era uno de los sacerdotes originales de la diosa, una de las primeras personas en aprender los ritos y misterios secretos de su culto. Diocles, Eumolpo, Triptólemo y Polixeno fueron los otros sacerdotes originales. Celero era un rey cuyo hijo, Triptólemo, aprendió el arte de la agricultura de Deméter y lo enseñó al resto de Grecia. Había dos clases de misterios eleusinos: los mayores y los menores. Los misterios menores se celebraban en anthesterion (sobre marzo), si bien la fecha exacta no siempre era fija y cambiaba ocasionalmente, a diferencia de la de los mayores. Los sacerdotes purificaban a los candidatos para la myesis de iniciación. Sacrificaban un cerdo a Deméter y entonces se purificaban a sí mismos. Los misterios mayores tenían lugar en boedromion (el primer mes del calendario ático) y duraban nueve días. El primer acto de los misterios mayores (14 de boedromion) era el traslado de los objetos sagrados desde Eleusis hasta el Eleusinion, un templo en la base de la Acrópolis de Atenas. El 15 de boedromion, los hierofantes (sacerdotes) declaraban el prorrhesis, el comienzo de los ritos. Las ceremonias comenzaban en Atenas el 16 de boedromion con los celebrantes lavándose a sí mismos en el mar en Falero y sacrificando un cerdo joven en el Eleusinion el 17 de boedromion.
La procesión comenzaba en el Cerámico (el cementerio ateniense) el 19 de boedromion y la gente caminaba hasta Eleusis, siguiendo el llamado «Camino Sagrado», balanceando ramas llamadas bakchoi por el camino. En un determinado punto de éste, gritaban obscenidades en conmemoración de Yambe (o Baubo, una vieja que —contando chistes impúdicos— había hecho sonreír a Deméter cuando ésta lloraba la pérdida de su hija). La procesión también gritaba «¡Iakch' o Iakche!», refiriéndose a Yaco, posiblemente un epíteto de Dioniso, o una deidad independiente, hijo de Perséfone o Deméter. Tras llegar a Eleusis, había un día de ayuno en conmemoración al que guardó Deméter mientras buscaba a Perséfone. El ayuno se rompía para tomar una bebida especial de cebada y poleo llamada kykeon. En los días 20 y 21 de boedromion, los iniciantes entraban en una gran sala llamada Telesterion donde les eran mostradas las sagradas reliquias de Deméter. Esta era la parte más reservada de los misterios y aquellos que eran iniciados tenían prohibido hablar jamás de los sucesos que tenían lugar en el Telesterion, so pena de muerte. Respecto al clímax de los misterios, hay dos teorías modernas. Algunos sostienen que los sacerdotes eran los que revelaban las visiones de la sagrada noche, consistentes en un fuego que representaba la posibilidad de la vida tras la muerte, y varios objetos sagrados. Otros afirman que esta explicación resulta insuficiente para explicar el poder y la longevidad de los misterios, y que las experiencias debían haber sido internas y provocadas por un ingrediente fuertemente psicoactivo contenido en el kykeon (véase más adelante la «teoría del LSA»). La siguiente a esta sección de los misterios era el pannychis, un festín que duraba toda la noche y era acompañado por bailes y diversiones. Las danzas tenían lugar en el Campo Rhario, del que se decía que era el primer punto en el que creció el grano. También se sacrificaba un toro bastante tarde durante la noche o temprano la siguiente mañana. Ese día (22 de boedromion), los iniciantes honraban a los muertos vertiendo libaciones de vasijas especiales. Los misterios terminaban el 23 de boedromion y todos volvían a sus casas. En el centro del Telesterion estaba el Anaktoron (‘palacio’), un pequeño edificio de piedra al que sólo los hierofantes podían entrar. Los objetos sagrados se guardaban en él.
"...Y llego a mi texto preferido, “Icaromenipo o Menipo en los cielos”. El tal Menipo, queriendo emular parcialmente a Icaro -por tanto, evitando la parte de caerse y morir- se ata un ala de águila a un brazo y un ala de buitre al otro para subir a los cielos. La justificación es bien simple: está claro que en la Tierra no va a conseguir ningún conocimiento cierto porque los que dicen poseer la verdad, filósofos y demás gentes de mal vivir, en realidad son unos embaucadores que creen los absurdos más grandes sin ofrecer la más mínima justificación. Pero desde los cielos todo serán verdades evidentes. Así se lo cuenta a su amigo, después de regresar de la aventura. Desde la Luna Menipo lo contempla todo y aprende muchas cosas sobre la vida de los hombres en la Tierra. Pero desea aprender más y decide seguir subiendo y llegar al Olimpo. Puesto a saber, mejor preguntarle a los dioses. Pero antes de partir, la Luna le pide que entregue a Zeus un mensaje y un ruego. El pobre satélite está más que harto de lo que los hombres “sabios” dicen sobre él y le ruega a Zeus que les cierre la boca. Poco después, ya en el Olimpo, y antes de que a Menipo le larguen de nuevo a nuestro mundo, el Crónida se despacha a gusto con ese grupo de embaucadores: »Es un linaje que ha llegado al mundo no hace mucho, perezoso, pendenciero, altivo, irascible, glotón, fatuo, lleno de humo y soberbia, un inútil peso de la tierra en palabras de Homero. Divididos en escuelas maquinan diversos laberintos verbales y se llaman “estoicos”, “académicos”, “epicúreos”, “peripatéticos” y nombres mucho más de reír. Se endosan el venerable nombre de la “virtud”, alzan las cejas, arrugan las frentes, se dejan crecer las barbas y dan vueltas ocultando con sus falsos disfraces sus rastreras costumbres, parecidos más que nada a los actores de la tragedia: si se les quitan las máscaras y la túnica bordada en oro quedaría un hombrecillo ridículo que cobra la función a siete dracmas. »Siendo ésta su calaña, desprecian a todos los hombres y cuentan cosas peregrinas sobre los dioses. Reúnen a jóvenes fáciles de engañar, ponen en escena la muy sonada “virtud” y enseñan sus argucias verbales. Ante sus discípulos celebran sin cesar la continencia, la templanza, la autosuficiencia, y rechazan el dinero y el placer, pero cuando se quedan solos… ¿qué podría describir todo lo que comen, los placeres de la carne a que se dan o cómo limpian a lametazos hasta la mugre de los óbolos? »Y lo más grave es que no haciendo nada provechoso ni en público ni en privado y siendo inútiles y superfluos y no figurando nunca ni en la guerra ni en la asamblea, acusan a los demás con provisión de palabras amargas, maquinan nuevas injurias, reprochan y calumnian al prójimo. De ellos parece llevarse la palma el que grite más alto y sea más desvergonzado y atrevido a la hora de difamar. Y si se preguntara al que con tanto tesón grita y acusa a los demás: “Y tú, ¿a qué te dedicas? ¿Qué provecho diremos, en nombre de los dioses, que traes tú a la vida?”, respondería, si quisiera decir la verdad: “Navegar, labrar la tierra, ir a la guerra o practicar un oficio me parece enteramente superfluo: yo me dedico a graznar, a ir polvoriento, a bañarme en agua fría y a pasear descalzo en invierno, a llevar un manto asqueroso y, como Momo, a calumniar lo que hacen los demás. Si algún vecino ha comprado suntuosas viandas o tiene una amiga, me pongo a chismorrear y me indigno. Pero si un amigo o compañero yace enfermo, necesitado de atención y cuidado, lo ignoro”. Parece tal cual estar describiendo a cualquier intelectual de nuestra época. Pero qué moderno era Luciano de Samósata. He leído otras cosas de Luciano -varios de los diálogos- pero he visto que Gredos tiene toda su obra publicada en cuatro volúmenes. Creo que me haré con ellos. Es simplemente demasiado divertido."
Añado este enlace a una edición de 1519 de una versión latina de obras de Luciano por Erasmo de Roterdam y Tomás Moro (incluye Utopia de T. Moro) Luciani Opuscula Erasmo Roterodamo interprete
La réplica del "Argo", el legendario barco en el que el príncipe Jasón y los 50 argonautas emprendieron hace 3.500 años la busca del "vellocino de oro", zarpó desde el puerto griego de Volos, pero con rumbo a Venecia ya que complicaciones políticas han impedido reproducir la mítica ruta original.
"Finalmente lo logramos y navegamos lejos de todo", declaró a Efe a bordo del "Argo", en su primera jornada de travesía, el almirante Apostolis Kurtis, jefe de este proyecto que comenzó hace ocho años.
"No es lo que soñamos pero ya que no podemos seguir la ruta de Jason, iremos en sentido contrario", dijo Kurtis, presidente del Instituto de Investigación para la Construcción de Barcos de la Antigüedad.
La reproducción del viaje de Jasón desde Yolcos (actual Volos) hasta las costas de Poti, en Georgia, no fue posible debido a que las autoridades turcas no se comprometieron a brindar protección en sus aguas territoriales, según el Ayuntamiento del puerto griego.
Grecia y Turquía, países ribereños del Egeo, mantienen contenciosos sobre la soberanía de las aguas territoriales y de algunos islotes, que les ha llevado al borde de una guerra en el siglo pasado. No obstante, Kurtis y su equipo se empeñaron en proseguir con el proyecto por el mar Jónico y el Adriático.
La embarcación, con 50 remeros y una vela, recorrerá de 10 a 15 millas marinas cada día, con escalas en 37 puertos, hasta llegar a Venecia alrededor del 12 de agosto, después de pasar por Albania, Croacia, Eslovenia e Italia, y cubrir una distancia de 1.200 millas marinas.
Μήπως φταίει η νύχτα, μήπως το φιλί Που καναν το βλέμμα σου να 'ναι φυλακή Πες μου, πες μου, πες μου, Τώρα που θα πας Τώρα που μ' αγάπησες πίσω θα γυρνάς
Πυρετός, μοιάζεις, σαν θεός άρχισε ο χορός, κερνά με και πάρε μ' αγκαλιά
Ε, ε, ε , χορεύω Mambo α, ε, α Mambo α, ε, α και μ' ανεβάζεις Ε, ε, ε , χορεύω Mambo α, ε, α Που μ' αγαπάς, Mambo α, ε, α
Νύχτα μην τελειώσεις, μίλα στο πρωί Θάλασσα ο έρωτας, κύμα το φιλί Πες μου, πες μου, πες μου, Τώρα που θα πας Τώρα που μ' αγάπησες πίσω θα γυρνάς
Πυρετός, μοιάζεις, σαν θεός άρχισε ο χορός, κερνά με και πάρε μ' αγκαλιά
Ε, ε, ε , χορεύω Mambo α, ε, α Mambo α, ε, α και μ' ανεβάζεις Ε, ε, ε , χορεύω Mambo α, ε, α Που μ' αγαπάς, Mambo α, ε, α
Μέχρι χθες, σε μια μικρή ζωή Έπεφτε βροχή, τα σύννεφα βαριά Τώρα ξαφνικά είναι ο ουρανός Μ΄ άστρα φωτεινός
Ε, ε, ε , χορεύω Mambo α, ε, α Mambo α, ε, α και μ' ανεβάζεις Ε, ε, ε , χορεύω Mambo α, ε, α
Στίχοι: Γιάννης Δόξας Μουσική: Αλέξης Παπακωνσταντίνου Πρώτη εκτέλεση: Έλενα Παπαρίζου
El arqueólogo submarino Frank Goddio, conocido por ser el localizador del antiguo puerto de Alejandría, traerá a España su exposición 'Tesoros sumergidos de Egipto' tras el éxito cosechado en Alemania y Francia, donde la muestra acumuló más de millón y medio de visitantes. Entre el 16 de abril y el 28 de septiembre, se podrán visitar en Matadero Madrid las singulares piezas recuperadas por el equipo de Goddio en la costa mediterránea de Egipto.
'Tesoros sumergidos de Egipto' ofrecerá un breve repaso a más de 1.500 años de historia egipcia. Desde los años 90, Franck Goddio, en colaboración con el Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, ha localizado, además de los restos del puerto de Alejandría, la legendaria ciudad Heraclion y parte de la ciudad de Canopo, descubriendo así obras que se creían perdidas para siempre. Los objetos hallados, entre los que destacan grandes estatuas, artefactos de templos y piezas de joyería únicas, datan de la época que transcurre entre los últimos faraones hasta Alejandro Magno, y desde el período de dominio griego al de la conquista romana. Tanto los descubrimientos y las excavaciones, como la realización de la exposición, han sido proyectos en colaboración con la Hilti Foundation.
Cuatro coronas de oro fueron halladas en una tumba helenística descubierta durante unas obras en el metro de Salónica, en el norte de Grecia, informó este viernes el ministerio griego de Cultura.
Dos de las coronas estaban ubicadas a la altura de la cabeza y las otras dos a los pies de un esqueleto femenino que descansaba en el interior de la tumba, explicó el ministerio en un comunicado. Los restos humanos también estaban ornados con pendientes de oro y piedras semipreciosas con la forma de una cabeza de perro. El ataúd, de madera, contenía igualmente un espejo de cobre, dos cajitas de cerámica y cinco pequeños jarrones, y data de la época helenística, entre el siglo IV y I antes de la era cristiana, precisó la misma fuente. Las obras del nuevo metro de Salónica han ofrecido una vasta extensión de exploración para los arqueólogos, en esta ciudad que durante siglos fue el principal centro urbano de Grecia.
Καλά το ξεκινήσαμε μα δεν μας βγήκε στην πορεία γιατί το προχωρίσαμε είναι μια άλλη ιστορία
Μ' αυτή η κατάσταση δεν πάει ο έρωτας δεν προχωράει και τώρα πια αμφιβολία γι' αυτό το θέμα δεν χωράει
Αντιθέσεις έχουμε σ' όλα τα σημεία δεν κολλάει η δική μας η χημεία βλέπω άσπρο βλέπεις μαύρο βλέπω μέρα βλέπεις νύχτα κι η αλήθεια είναι μία μόνο μία αντιθέσεις έχουμε σ'όλα τα σημεία δεν κολλάει η δική μας η χημεία
Αλλιώς τα σχεδιάζαμε κι αλλιώς τα είδαμε στην πράξη όμως εδώ που φτάσαμε τίποτα δεν μπορεί ν'αλλάξει
Αυτή η κατάσταση δεν πάει ο έρωτας δεν προχωράει και τώρα πια αμφιβολία γι'αυτό το θέμα δεν χωράει
Στίχοι: Ηλίας Φιλίππου Μουσική: Energee Πρώτη εκτέλεση: Έλενα Παπαρίζου
¿Quién fue Plutarco? Plutarco, procedente de la hoy desaparecida Queronea, en la actual Grecia, fue un historiador, biógrafo y ensayista griego que vivió entre 46 y el 120 dC. Su principal obra, Las Vidas Paralelas, es una joya literaria que contiene las biografías de algunos de los personajes más influyentes de la Antigüedad. Cada relato individual es una magnífica fotografía de su protagonista, y el conjunto de la obra es un excelente retrato poliédrico de la antigüedad romana y griega.
Sus orígenes
Plutarco nació en la región griega de Beocia, probablemente durante el gobierno del emperador romano Claudio. Realizó muchos viajes por el mundo mediterráneo, incluyendo uno a Egipto y dos viajes a Roma. Gracias a la capacidad económica de su familia, Plutarco recibió una educación de primer orden (según los estándares de la época), y tuvo la oportunidad de estudiar filosofía, retórica y matemáticas en la Academia de Atenas sobre el año 67. Algunos de sus amigos fueron muy influyentes, incluyendo a Soscio Senecio y a Fundano, ambos importantes senadores y a los cuales dedicó algunos de sus últimos escritos. La mayor parte de su vida la pasó en Queronea, donde fue iniciado en los misterios del dios griego Apolo. Sin embargo, sus obligaciones como el mayor de los dos sacerdotes de Apolo en el Oráculo de Delfos (donde era el responsable de interpretar los augurios de la o las pitonisas del Oráculo), ocupaban aparentemente una parte pequeña de su tiempo. Llevó una vida social y cívica muy activa, además de producir una gran cantidad de escritos, parte de los cuales aun existen.
Plutarco, un escritor al servicio del Imperio Además de sus deberes como sacerdote del templo de Delfos, Plutarco fue también magistrado en Queronea, y representó a su pueblo en varias misiones a países extranjeros durante sus primeros años en la vida pública. Su amigo Lucio Mestrio Floro, cónsul romano, patrocinó a Plutarco para conseguir la ciudadanía romana, y de acuerdo con el historiador del siglo X George Sincellus, el emperador Adriano le nombró, ya en la vejez del escritor, procurador de Aquea (la provincia griega de Roma al sur de la península del Peloponeso). Este cargo le permitió portar las vestiduras y ornamentos propios de un cónsul. Según algunas fuentes, el predecesor del emperador Adriano, Trajano, hizo a Plutarco procurador de Iliria, aunque muchos historiadores consideran esto como poco probable, ya que Iliria no era una provincia procuratorial. Sus obligaciones sacerdotales y su actividad de gobierno en el Imperio no le impidieron ejercer su vocación más perdurable: La literatura. Más moralista que filósofo e historiador, fue uno de los últimos grandes representantes del helenismo durante la segunda sofística, cuando ya tocaba a su fin y uno de los grandes de la literatura helénica de todos los tiempos.
Las Vidas Paralelas
Su trabajo más conocido son las Vidas Paralelas, una serie de biografías de grandes personajes griegos y romanos, elaborada en forma de parejas con el fin de comparar sus virtudes y defectos. Si cada una de las biografías representa de por sí un magnífico retrato de cada uno de los personajes, la obra completa es una magnífica representación o compendio del mundo clásico. Plutarco nos retrata con incisiva clarividencia dos mundos, el griego y el romano, y nos los acerca de manera magistral por medio de una prosa clara, y la narración escogida de los pasajes vitales más significativos de cada protagonista. Cabe recordar las propias palabras de Plutarco, cuando nos describe su obra de la siguiente forma: "A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas."
Tal y como han llegado hasta nosotros, contienen veintitrés pares de biografías, donde cada par contiene una vida griega y una vida romana, así como cuatro vidas desparejadas. Como él mismo explica en el primer párrafo de su Vida de Alejandro, Plutarco no pretendía tanto escribir historias como explorar la influencia del carácter (fuera bueno o malo) sobre las vidas y los destinos de los hombres famosos. Algunas de las más interesantes vidas, como, por ejemplo, la que habla sobre Heracles y Filipo II de Macedonia, ya no existen, y de muchas de las restantes no se dispone de la totalidad del texto, de forma que existen importantes lagunas, deturpaciones e interpolaciones de escritores posteriores.Su Vida de Alejandro es una de las cinco fuentes terciarias supervivientes sobre el conquistador macedonio, e incluye anécdotas y descripciones de incidentes que no aparecen en otras fuentes. Asimismo, su retrato de Numa Pompilio, uno de los 7 reyes romanos y verdadero arquitecto de su religión, también contiene información única sobre el calendario romano inicial. Los personajes:
Το φεγγάρι βουτάει σ' ασημένια νερά Μες στο φως με ξυπνάει κι η ζωή ξεκινά Δε με νοιάζει το χθες Απ' το πριν στο μετά με μια σου αναπνοή στο πρώτο σου φιλί Σε παλάτια ψηλά σ' έχω εγώ βασιλιά Στα όνειρά μου
Νιώθω πια δυνατή στης ζωής την πηγή Την ουσία να βρω φτάνει να σ' έχω εδώ Αγιασμός η βροχή Διψασμένη μου γη Θα παλεύω για μας Αν εσύ μ' αγαπάς
Στους εφτά ουρανούς τα σκαλιά θ' ανεβώ Με στρατιώτες χρυσούς θησαυρούς να σου βρω Στη μικρή μου καρδιά καλοκαίρι ξανά εσύ αν μ' αγαπάς εσύ αν μ' αγαπάς Κάνω εγώ προσευχές ό,τι θέλω να θες Στα όνειρά μου
Νιώθω πια δυνατή στης ζωής την πηγή Την ουσία να βρω φτάνει να σ' έχω εδώ Αγιασμός η βροχή Διψασμένη μου γη Θα 'ναι η τύχη με μας Αν εσύ μ' αγαπάς
Παρελθόν συννεφιά Και φιλιά διάφορα Ήρθες κι έφερες φως Ο δικός μου θεός Αγκαλιά μου εσύ Ξεκινάει γιορτή Θα 'ναι η τύχη με μας Αν εσύ μ' αγαπάς
Νιώθω πια δυνατή στης ζωής την πηγή Την ουσία να βρω φτάνει να σ' έχω εδώ Παρελθόν συννεφιά Και φιλιά διάφορα Ήρθες κι έφερες φως Ο δικός μου Θεός Αγιασμός η βροχή Διψασμένη μου γη Θα 'ναι η τύχη με μας Αν εσύ μ' αγαπάς Αν εσύ μ' αγαπάς Αν εσύ μ' αγαπάς Αν εσύ μ' αγαπάς Αν εσύ μ' αγαπάς Αν εσύ μ' αγαπάς...
Μ’ αφήνεις τώρα που έμαθα κοντά σου Και ζώ μονάχα για τον Ερωτά σου Ειμαι κομμάτι απο την καρδιά σου Όχι, όχι μην με παρατάς Οχι, όχι και ας μην μ’ αγαπάς.
Μείναι μαζί μου και μην μ’ αγαπήσεις Μόνο τα χάθια σου να μου χαρίσεις Και λίγο, λίγο θα με συνηθίσεις Όχι, όχι μην με παρατάς Οχι, όχι και ας μην μ’ αγαπάς.
Τι θα γίνω μεσ’ την ζωή, αν ξυπνύσω ενα πρωί Και κοιτάξω την αγκαλιά μου, απο μέσα να λείπεις εσύ;
Μείναι μαζί μου και μην μ’ αγαπήσεις Μόνο τα χάθια σου να μου χαρίσεις Και λίγο, λίγο θα με συνηθίσεις Όχι, όχι μην με παρατάς Οχι, όχι και ας μην μ’ αγαπάς.
«…Bajo el reinado del joven que recibió la soberanía de su padre, Señor de las Insignias reales, cubierto de gloria, el instaurador del orden en Egipcio, piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, que ha restablecido la vida de los hombres, Señor de la Fiesta de los Treinta Años, igual a Hefaistos el Grande, un rey como el Sol, Gran rey sobre el Alto y el Bajo país, descendiente de los dioses Filopáteres, a quien Hefaistos ha dado aprobación, a quien el Sol le ha dado la victoria, la imagen viva de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo. viviendo por siempre, amado de Ptah. En el año noveno, cuando Aetos, hijo de Aetos, era sacerdote de Alejandro y de los dioses Soteres, de los dioses Adelfas, y de los dioses Euergetes, y de los dioses Filopáteres, y del dios Epífanes Eucharistos, siendo Pyrrha, hija de Filinos, athlófora de Berenice Euergetes; siendo Aria, hija de Diógenes, canéfora de Arsínoe Filadelfo; siendo Irene, hija de Ptolomeo, sacerdotisa de Arsínoe Filopátor, en el (día) cuarto del mes Xandikos —o el 18 de Mekhir de los egipcios—…»
Aquel verano de 1799, en la población de Port Julien, junto a la antigua fortaleza de Rosetta, un grupo de soldados franceses se encontraban fortificando sus posiciones. Formaban parte de una expedición al mando de Napoleón, desastrosa en lo militar pero muy fructífera en lo científico. Uno de los picos franceses, ocupado en excavar una trinchera, tropezó con algo duro. Seguramente el francés que se encontraba al otro lado del pico sintió fustración al creer haber encontrado una roca. Pero la decepción debió convertirse en satisfacción al examinarla y descubrir que tenía inscripciones en ella. El soldado había encontrado el pretexto que, sabía, le libraría del abrasador sol del agosto egipcio durante unas horas. Acudió al oficial Dhautpoul para informarle de que había encontrado una piedra con extraños textos, y este mandó que se retirara el hallazgo con cuidado. El mismo oficial Dhautpoul advirtió que la piedra estaba escrita en tres idiomas, egipcio jeroglífico, un idioma que no supo identificar (se trataba de demótico) y griego. Se había encontrado la llamada Piedra Rosetta, probablemente el hallazgo arqueológico que más trascendencia haya tenido en la historia de las investigaciones sobre el Antiguo Egipto. El texto en griego fue traducido al francés muy rápidamente, todavía en el mismo Egipto. A ningún experto se le escapaba la importancia del descubrimiento, podría ser la clave que permitiera descifrar los jeroglíficos egipcios. Inmediatamente los franceses realizaron varias copias de la inscripción. Copias que les serían muy útiles, porque tras su derrota frente a los ingleses, tuvieron que entregarles todas las obras artísticas que habían recogida (incluida la Piedra Rosetta), por lo que fueron esas copias las únicas que pudieron llegar a Francia. El misterio de la Piedra Rosetta apasionaría a toda Europa durante años. El texto en demótico fue traducido relativamente rápido, basándose en el copto. De esta forma se demostraron dos importantes teorías, que el copto era un idioma procedente del idioma que hablaba los antiguos egipcios y que los tres idiomas que aparecían en la piedra Rosetta decían lo mismo. El inglés Thomas Young, analizando la Piedra Rosetta y comparándola con otras inscripciones de las que se sabía el faraón que mencionaban, descubrió la forma como se escribían los nombres de los faraones en los textos jeroglíficos (en los llamados cartuchos). Gracias a ello, estudiando otros textos, consiguió identificar 204 palabras. Era la primera vez que se conocía alguna palabra jeroglífica. Pero la traducción total la lograría un joven de tan sólo 18 años llamado Jean-François Champollion, del cual dice la leyenda que con 12 años ya había anunciado “¡Leeré, leeré los jeroglíficos cuando sea mayor!”. A Champollion se le ocurrió una idea absolutamente revolucionaria. La de considerar que los jeroglíficos tenían un componente fonético (como nuestros alfabetos) y no sólo idiográfico (un símbolo = una palabra) como se daba por supuesto. Recogió los jeroglíficos que Young había identificado como el nombre de Ptolomeo y observó que cada uno se correspondía con el dibujo de algo que, en copto, empezaba con una sílaba que unidas formaban la palabra Ptlomys. Repitió el experimento con más faraones de los identificados por Young, como Cleopatra, de la que leyó Cliopatra. Emocionado con este descubrimiento, realizó la misma operación sobre todo el texto, pero descubrió que no siempre era válido. En realidad, el egipcio jeroglífico tampoco era una escritura puramente fonética, como la nuestra, sino un intermedio entre escritura alfabética e idiomática que, mediante distintos signos, indica al lector si debe ser leído de una forma o de otra. Una vez comprendido esto, la traducción salío por sí misma en muy poco tiempo. En 1822, el jovencísimo Champollion escribe una carta al secretario de la Académie des Inscriptions et Belles Lettres y en 1824 publicará su libro Précis du système hiéroglyphique des Anciens Égyptiens, 1.419 palabras jeroglíficas habían sido descifradas. Y gracias a ellas, y al método de Champollion otras muchas fueron descifradas en muy poco tiempo. De pronto, los miles de textos jeroglíficos conocidos podían ser leídos, y un aluvión de información sobre el Antiguo Egipcio quedó al alcance de los investigadores europeos.
ΤΗΣ ΑΓΑΠΗΣ αίματα με πορφύρωσαν Και χαρές ανείδωτες με σκιάσανε Οξειδώθηκα μες στην νοτιά των ανθρώπων Μακρίνη Μητέρα Ρόδο μου Αμάραντο.
Στ' ανοιχτά του πελάγου με καρτέρεσαν Με μπομπάρδες τρικάταρτες και μου ρίξανε Αμαρτιά μου νά 'χα κι εγώ μιαν αγάπη Μακρίνη Μητέρα Ρόδο μου Αμάραντο.
Τον Ιούλιο κάποτε μισανοίξανε Τα μεγάλα μάτια της μες στα σπλάχνα μου Την παρθένα ζωή μια στιγμή να φωτίσουν Μακρίνη Μητέρα Ρόδο μου Αμάραντο.
Κι απο τότε γύρισαν καταπάνω μου Των αιώνων όργητες ξεφωνίζοντας "Ο πού σ' είδε, στο αίμα να ζεί και στην πέτρα" Μακρίνη Μητέρα Ρόδο μου Αμάραντο.
Της πατρίδας μου πάλι ομοιώθηκα Μες στις πέτρες άνθισα και μεγάλωσα Των φονιάδων το αίμα με φώς ξεπληρώνω Μακρίνη Μητέρα Ρόδο μου Αμάραντο.
De púrpura me vistió la sangre del amor y alegrías nunca vistas de sombras me cubrieron. Me oxidé con el vendaval de la humanidad. Lejana Madre Rosa mía Eterna.
Adentro en alta mar me estaban acechando con bombardas de tres palos y contra mí tiraron. Mi pecado era tener también yo un amor. Lejana Madre Rosa mía Eterna
Una vez y era en julio cuando se entreabrieron los enormes ojos de ella hondo en mis entrañas alumbrando un instante la vida virginal. Lejana Madre Rosa mía Eterna.
Desde entonces regresaron saliéndome al encuentro los furores de los siglos con una maldición: "Que viva, pues te ha visto, en la sangre y en la piedra" Lejana Madre Rosa mía Eterna.
Nuevamente yo y mi patria parejos anduvimos. En las piedras florecí y me desarrollé. La sangre de los verdugos con la luz yo redimo. Lejana Madre Rosa mía Eterna.
Cuando Kathleen Martínez aparece en el vestíbulo del lujoso hotel donde se hospeda en El Cairo, cuesta imaginar que esta dominicana se pase cuatro meses al año embadurnada de polvo hasta las cejas, cavando y cepillando en tenebrosas tumbas a 35 metros de profundidad. Se acerca encaramada a unas vertiginosas sandalias de tacón y perfectamente maquillada, tan coqueta como la reina a la que estudia desde hace quince años, la legendaria Cleopatra VII. «Ella inventó el maquillaje», afirma, fascinada por la figura de la primera reina que ocupó el poder en Egipto sin renunciar por ello a sentirse femenina. «Antes ya había reinado Hatshepsut, ¡pero se tenía que vestir de hombre! Cleopatra reinó como mujer».
Kathleen Martínez busca desde hace cuatro años la tumba donde descansan la extraordinaria reina y muy probablemente su amante, el general romano Marco Antonio. Bajo sus órdenes y pagados de su propio bolsillo, un equipo de 30 personas remueve la tierra del templo de Tabusiris Magna, cerca de Alejandría, en busca de lo que sería el mayor hallazgo arqueológico desde que se descubrió la tumba de Tuntankamón. «Tenemos grandes expectativas», adelanta la arqueóloga, que no puede desvelar demasiado, aunque la sonrisa ilusionada la delata. Una palabra de más que no haya sido aprobada por el todopoderoso Zahi Hawass, secretario general del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, podría ser fatal para su misión. Martínez sí puede hablar de algunos de los hallazgos que se han encontrado en el templo. Bustos y monedas con el rostro de la reina que han permanecido enterrados durante siglos, y que han desatado las esperanzas de los arqueólogos, conscientes al fin de que siguen una pista fiable. La egiptología dio durante mucho tiempo por sentado que su tumba yacía cerca del fastuoso palacio que la reina tuvo en Alejandría, sepultado ahora bajo las aguas debido a un terremoto. Pero Kathleen Martínez tenía otra teoría: Cleopatra tuvo que ser enterrada en un lugar apartado de Alejandría, para que su tumba y la de Marco Antonio no fueran profanadas y Octavio, su gran enemigo, no pudiera mostrar sus cuerpos como trofeos por las calles de Roma. «Señalé varios puntos posibles en un mapa de la antigua Alejandría y fui a convencer a Hawass», explica, consciente de que proceder de República Dominicana, un país sin tradición arqueológica, suponía una magra tarjeta de presentación. «Pero me escuchó». Cuatro años después, sueña con el día en que pueda verse cara a cara con la mítica reina, que, por cierto, «era muy guapa y tenía una nariz griega».