jueves, 31 de agosto de 2023
LA ANTIGUA GRECIA EN 9 MINUTOS
martes, 24 de enero de 2023
ASCLEPIO (ESCULAPIO), DIOS DE LA MEDICINA
domingo, 26 de septiembre de 2021
LA ANTIGUA GRECIA EN 15 MINUTOS
lunes, 24 de mayo de 2021
ALEJANDRO MAGNO Y EL IMPERIO DE MACEDONIA
lunes, 29 de marzo de 2021
TROYA: MITO Y REALIDAD
lunes, 26 de junio de 2017
PÓRTICO DE LAS CARIÁTIDES (ATENAS)
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| Pórtico de las Cariátides en el Erecteión, uno de los templos de la Acrópolis ateniense. |
martes, 30 de septiembre de 2014
BREVE HISTORIA DE ATENAS
martes, 28 de agosto de 2012
EL ESPLENDOR DE LA GRECIA CLÁSICA
martes, 1 de mayo de 2012
LOS GEMELOS DE CLEOPATRA Y MARCO ANTONIO
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| Cleopatra Selene II y Alejandro Helios. |
"En Egipto la luna era un símbolo para los varones, y el sol para las mujeres, pero hay que tener en cuenta la contaminación cultural griega en la relación de Cleopatra con Marco Antonio", destacó Capriotti. La profesora explicó además como "los nombres se dieron a los dos niños cuando Cleopatra viajó a Antioquia a ver a Marco Antonio y este les reconoció como sus hijos, porque habían nacido antes del matrimonio, y en ese periodo hubo un eclipse que pudo inspirar el nombre de los niños y de ahí también que se representen abrazados". Del amor entre Cleopatra y el triumviro romano en el 40 a.C, nacieron tres niños, primero los mellizos y después Tolomeo Filadelfo, pero la única imagen que se tenía de todos ellos era la del rostro de Selene, que fue casada con el rey africano Juba II de Numidia, en Roma, en una moneda y en una escultura. Sin embargo, de sus hermanos no existía ninguna representación y tras el suicidio de sus padres, tanto Alejanddro Helios como Tolomeo "seguramente tuvieron un triste destino", apuntó la egiptóloga del CNR.
lunes, 9 de abril de 2012
BREVES BIOGRAFÍAS DE ARISTÓTELES, SÓCRATES, DIÓGENES, PLATÓN, EURÍPIDES, HERÓDOTO Y SÓFOCLES.
viernes, 30 de marzo de 2012
ALEJANDRO MAGNO EN EGIPTO
Tras ser proclamado faraón, en 331 a.C., Alejandro Magno viajó hasta el oasis de Siwa, donde un oráculo le reveló que era hijo de un dios.Una vez concluida la conquista de Egipto, Alejandro Magno decidió adentrarse en el desierto de Libia hasta llegar al oasis de Siwa, a fin de consultar sobre su futuro al célebre oráculo del dios Amón. En el año 331 a.C., en su marcha victoriosa contra el Imperio del Gran Rey persa Darío III, Alejandro Magno llegó hasta los confines de Egipto. El conquistador macedonio, que tuvo que emplear todos sus medios militares para someter a las ciudades de Palestina –sobre todo Tiro y Gaza–, penetró en el país del Nilo sin resistencia. En la fortaleza fronteriza de Pelusio, el sátrapa o gobernador persa, Masaces, salió a su encuentro para entregarle el poder y el tesoro de sus arcas, unos 800 talentos.
Alejandro prosiguió su avance al frente de su ejército hasta la ciudad de Menfis, la capital tradicional del Bajo Egipto, donde hizo su entrada triunfal aclamado por las gentes. Para gran parte de los egipcios, Alejandro aparecía como un libertador. Desde la conquista de Egipto por Cambises en 526 a.C., el dominio persa había provocado gran resentimiento, sobre todo por sus exacciones fiscales y su desprecio a las creencias nacionales egipcias. Las rebeliones fueron constantes y, de hecho, desde 404 a.C. se formaron sucesivamente tres dinastías egipcias que lucharon contra los persas, hasta que en 343 a.C., apenas diez años antes de la llegada de Alejandro, el último faraón independiente de Egipto, Nectanebo II, fue expulsado por Artajerjes. En Menfis, Alejandro se cuidó de mostrar su veneración a los dioses egipcios, rindiendo honores a Apis, el toro sagrado. A cambio fue reconocido como legítimo faraón y entronizado según el rito tradicional con el apoyo del pueblo y de los sacerdotes. Pero el nuevo faraón no permaneció muchos días en Menfis. De la capital se dirigió hacia el norte siguiendo el brazo occidental del Nilo hasta el puerto de Canopo, y desde allí progresó por la costa mediterránea hasta la aldea de Rakotis, un antiguo puesto fronterizo entre Egipto y Libia. Era un pequeño poblado situado en una lengua de tierra entre la laguna de Mareotis y la costa marina, frente a la que se situaba la isla de Faros, en la que, contaba la Odisea, habían recalado Menelao y Helena al volver de Troya.
En aquella franja de tierra, Alejandro decidió levantar una ciudad que llevaría su nombre y que muy pronto se convertiría en el gran puerto mediterráneo de Egipto y en la mayor metrópolis helenística: Alejandría. Se cuenta que él mismo trazó los planos de la ciudad y encargó que comenzara su construcción. Pero entonces, mientras los obreros se afanaban en construir los primeros edificios de la ciudad, Alejandro decidió emprender la marcha hacia el oeste con el propósito de visitar el santuario del dios Amón en el oasis de Siwa y consultar su oráculo. Era una iniciativa desconcertante, pues Siwa no tenía ningún interés militar y la visita suponía demorar bastante el enfrentamiento definitivo con el rey persa Darío III, que estaba reclutando en el interior de Asia un gran ejército para vengar su derrota en Issos. Se trataba, también, de una expedición peligrosa, pues conllevaba internarse por una gran extensión desértica hasta alcanzar el oasis, que estaba a casi quinientos kilómetros de distancia del valle del Nilo. De hecho, se decía que en el intento de alcanzarlo, el gran ejército del rey persa Cambises se había perdido, sepultado bajo las implacables arenas. Además, muchos se preguntaban qué objeto tenía consultar el remoto oráculo de un dios libio y egipcio como Amón. No sabemos con precisión lo que Alejandro preguntó ni escuchó en el interior del santuario. Allí penetró solo, en su condición de rey o faraón de Egipto. Luego se mostró muy satisfecho de su visita, pero guardó un total silencio sobre lo que le fue revelado. No tardaron en correr diversas versiones sobre la consulta. Se decía que había preguntado si reinaría sobre toda la tierra y si los asesinos de su padre, víctima de una conspiración de palacio, habían recibido su justo castigo. El sacerdote respondió que reinaría sobre un imperio y que Filipo sí había quedado vengado. Pero lo más importante fue la declaración del oráculo de que Alejandro no era hijo de Filipo, sino del gran dios Amón, aquel al que los griegos identificaban con Zeus. Desde entonces, el monarca macedonio se presentó como hijo del gran dios y mantuvo a lo largo de los años una veneración especial hacia Amón, al que dedicó muchos sacrificios.
Via: Historia National Geografic - nº 100

lunes, 24 de octubre de 2011
LA LEYENDA DE ALEJANDRO MAGNO (Exposición en el Museo del Louvre)
¿Cómo se vivía en Macedonia durante el reinado de Alejandro Magno? De eso trata la exposición que ha inaugurado hoy en el Museo del Louvre de París, con más de 500 objetos de la época y piezas arqueológicas que vienen a arrojar algo de luz sobre esta antigua civilización de la que sabemos tan poco.
Desde el siglo XV antes de Cristo hasta el advenimiento del Imperio Romano, Macedonia fue un país rico, que poseía bosques, agricultura y minas de oro y plata, además de una civilización avanzada y una potencia política, militar y cultural de su tiempo. La expansión hasta los confines de Asia menor y Egipto tuvo su apogeo con Alejandro III, ese personaje legendario que murió –dicen que envenenado– en Babilonia a los 33 años y tras el cual su imperio de desgajó por la codicia de sus generales.
'En el reino de Alejandro Magno' es una exhibición montada por la pinacoteca parisina en colaboración con el Ministerio de Cultura griego, en la que se aporta un nuevo enfoque historicista a lo que conocíamos de este reino septentrional que brilló durante siglos en oposición a la Grecia de las ciudades. Y a ello contribuyen decisivamente numerosas piezas procedentes de yacimientos arqueológicos descubiertos en las últimas décadas y jamás expuestas: 1977 que el arqueólogo Manolis Andronikos descubrió en la misma zona la tumba de Filipo II, la necrópolis de Sindos, el teatro de Aigia, la tumba de Agios Athanasios cerca de Tesalónica, el santuario de Zeus Hypsistos en Dion, la sepultura de Heracles en Aigai...

Dividida en nueve salas, la exposición ofrece una visión cronológica y temática de la civilización macedonia: organización del reino, educación, vida familiar y social, creencias religiosas, ritos mortuorios... sin olvidar una última sección consagrada a la génesis de la leyenda de Alejandro Magno.
sábado, 1 de octubre de 2011
LA ÚLTIMA BATALLA DE LOS 300
480 A.C. En un estrecho paso al norte de Grecia, siete mil soldados de la Antigua Grecia aguardan un impacto de proporciones épicas. Pronto hará frente a la mayor fuerza armada reunida hasta entonces: la máquina de guerra del poderoso Imperio Persa. Los Griegos son conducidos por trescientos de los guerreros más feroces del mundo antiguo, los Espartanos. Su líder es el audaz Rey Leónidas, hombre que tras esta batalla quedaría catapultado en leyenda. Este famoso conflicto será recordando siempre como la Batalla de las Termópilas. Cuando termina, cada Espartano habría sacrificado su vida por la libertad. Durante siglos los escolares han estudiado la batalla de las Termópilas. Es la batalla que determinaría el curso de la civilización occidental.
jueves, 21 de julio de 2011
TOLEDO, ALEJANDRÍA, FAROS DE LA HUMANIDAD.
Esto no se habría producido sin el espíritu de tolerancia que permitió el trabajo conjunto entre sabios de las tres culturas (árabe, judía y cristiana).
La llegada del saber clásico y árabe a la Europa cristiana medieval, tuvo una honda influencia y fue precedente del Renacimiento.
En la segunda parte del documental, un salto atrás en el tiempo nos lleva a los antecedentes de los conocimientos recogidos y traducidos en Toledo.
Así llegamos a la Biblioteca de Alejandría, fundada por los sucesores de Alejandro Magno. Este era un lugar donde los sabios, gracias al mecenazgo de los reyes Ptolomeos, podían dedicarse plenamente al estudio, rodeados de una recopilación extraordinaria de todos los libros que se podían conseguir en aquellos tiempos.
La biblioteca mantuvo su actividad durante seis siglos, más allá del período ptolemaico, alcanzando cotas del saber que se tardarían, en algunos casos, hasta 1.500 años en volverse a alcanzar.
Via: TERRAE ANTIQVAE
domingo, 30 de enero de 2011
LA BATALLA DE HIMERA EMERGE DE LAS FOSAS DE SUS GUERREROS

El hallazgo de los restos ilumina el decisivo combate que ganaron los griegos a los cartagineses hace 2.500 años.
Fue una de las batallas más tremendas y decisivas libradas por los antiguos griegos, y en ella también se jugó la suerte de la civilización occidental como la conocemos. Todo el mundo ha oído hablar de Salamina y, sin embargo, ¿quién recuerda Himera? Esa batalla tuvo lugar, según Heródoto (Libro VII), el mismo día que la de Salamina, durante la última semana de septiembre del 480 antes de Cristo, si bien en tierra y muy lejos hacia el oeste. Si junto a la isla de Salamina, cerca de Atenas, los griegos derrotaron a los persas y conjugaron el peligro de caer bajo el yugo del poderoso imperio oriental, hundiendo la incontable flota de Jerjes, frente a Himera, en la costa norte de Sicilia, cerca de Palermo, una coalición de colonos griegos -mandados por Terón, tirano de Agrigento, y Gelón, rey de Siracusa- venció a otros peligrosísimos enemigos, otros "bárbaros", estos occidentales, los cartagineses, salvaguardando uno de los territorios helenos más importantes.
La coincidencia de los ataques, el persa y el cartaginés, hizo pensar a los griegos en un pacto de sus dos grandes enemigos para hacerles la pinza desde el este y el oeste. Las fuentes de la antigüedad -comparan Himera con Platea- hablan de una batalla grandiosa, que ahora confirma la arqueología, y que acabó con el enorme ejército cartaginés completamente derrotado y el suicidio de su comandante, Amilcar (un Magónida, nada que ver con los Bárcidas), que se habría lanzado a las llamas de una pira sacrificial, a lo Dido, evitando la captura.
El combate tuvo algo de guerra de Troya, pero al revés: los griegos asediados, que al principio llevaban la peor parte, hasta el punto de que tapiaron las puertas de la ciudad y asaltaron con un ardid -haciéndose pasar por caballería enemiga- el campamento en la playa de los atacantes cartagineses incendiando sus naves varadas. La contienda prosiguió en la llanura entre la playa y la ciudad, donde el campo de batalla ha sido ahora localizado.
De la ferocidad de la lucha -"fue grande la carnicería", escribe Diodoro Sículo- nos da fe el descubrimiento de los enterramientos de los guerreros griegos caídos en la batalla. Los arqueólogos han hallado incluso varias sepulturas colectivas, verdaderas fosas comunes, con los soldados alineados en una última y espectral revista y todos con heridas escalofriantes, en las que se escucha el eco metálico de la guerra antigua con toda su ferocidad. Desde el punto de vista científico pueden representar la mayor fuente de información sobre cómo luchaban y morían los griegos.
"Hemos excavado siete fosas comunes de la batalla con un centenar de cadáveres, pero hay muchísimas sepulturas individuales más de guerreros y 26 tumbas de caballos, muy raras en el mundo griego y que deben tener que ver con ese papel protagonista de la caballería en la batalla, para recordarlo", explica el director científico de las excavaciones, el arqueólogo Stefano Vassallo. El estudioso, que ha participado en un curso del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC), recuerda que la necrópolis de Himera es una de las más grandes de Italia y en ella han excavado ¡9.000 tumbas! de diferentes épocas durante los trabajos preventivos de la construcción de la línea ferroviaria Palermo-Mesina, iniciados en 2008 y recién concluidos.
Vassallo señala que los guerreros griegos de las fosas comunes yacen todos en posición dorsal, son hombres de edades entre los 25 y los 30 años y presentan traumatismos violentos debidos a heridas de armas de tajo o lanza. Muchos conservan trozos del arma que les causó la muerte: puntas de flecha o de lanza que penetraron tan profundamente que no se pudieron extraer del cuerpo.
El arqueólogo no cree que la coincidencia con Salamina sea literal (para Diodoro Sículo, Himera se libró el mismo día que la batalla de las Termópilas), pero tampoco que Heródoto se lo inventara. "No es un mito, hubo sin duda sincronía entre ambas campañas".
Himera tiene un epílogo amargo. Si bien los griegos pararon definitivamente a los persas en las guerras médicas, los cartagineses volvieron 70 años después y la revancha fue completa. En la segunda batalla de Himera (409 antes de Cristo), el nieto de Amílcar, Aníbal (otro, no el terror de los romanos), venció a los griegos y arrasó la ciudad. Himera no volvió a ser ocupada. "Fue una vendetta tremenda", asegura Vassallo. También de esta notable batalla se han excavado otras dos fosas comunes, una con 59 cadáveres. Vassallo cree que otra fosa con centenares de esqueletos muy desordenados podría albergar los restos de las víctimas de la masacre de civiles ordenada por Aníbal tras la toma de la ciudad para apaciguar el fantasma de su abuelo.
Via: TERRAE ANTIQVAE
domingo, 23 de enero de 2011
LA CONSTRUCCIÓN DE UN IMPERIO: GRECIA (completo)
sábado, 4 de diciembre de 2010
EXPOSICIÓN: "ALEJANDRO MAGNO. ENCUENTROS CON ORIENTE"

La muestra está organizada por la Comunidad de Madrid y el Canal de Isabel II en cooperación con la Fundación Curt-Engelhorn y el Instituto Arqueológico Alemán y cuenta con 330 piezas traídas de más de 40 museos de Europa y Asia, entre ellos el de Kabul, en Afganistán.
La exposición, que abrirá sus puertas al público este mismo viernes, se articulan entorno a diez salas donde se desarrollan las expediciones y conquistas de Alejandro Magno desde que salió de Macedonia hasta su muerte a los 32 años, configurando un recorrido lineal y coincidente con el avance de Alejandro Magno en su viaje por Asia. Así, el orden de las salas es: Grecia, El imperio Persa, Babilonia, la cultura en Babilonia, el ejército de Alejandro, Kurgansol, Helenismo en Oriente, Asia central y, por último, España.
Además, los menores de 6 años, desempleados acreditados y minusválidos tendrán acceso gratuito a la exposición , y los grupos de estudiantes pagarán un euro por entrada.
La exposición incluye la proyección de una película en tres dimensiones sobre 'Alejandría, el sueño de Alejandro' (pincha aquí)
Talleres para los más pequeños
Vide: Alejandro DESCARGAS
Via: TERRAE ANTIQVAE
sábado, 6 de febrero de 2010
LA FABULOSA HISTORIA DEL PAPIRO DE ARTEMIDORO

Las dudas y el misterio rodean la supuesta primera cartografía de un territorio de la península Ibérica.
La historia del Papiro de Artemidoro comienza hace más de 2.000 años, cuando un ilustrador egipcio dibuja un mapa de la península Ibérica. Y se equivoca: en lugar de Iberia, traza el perfil de la Bética, más o menos la actual Andalucía. Con ese error, que invalida la más antigua cartografía del territorio español llegada hasta hoy, arranca una aventura fabulosa, llena de prodigios y casualidades. Demasiados prodigios, dicen algunos especialistas, poco convencidos de la autenticidad del papiro. La versión de quienes sospechan contiene, sin embargo, puntos oscuros, tantos como la versión de quienes avalan la antigüedad de la pieza. O más.
El Papiro de Artemidoro fue adquirido por la Fundación de Arte de la Compañía San Paolo, la más poderosa entidad financiera de Turín, al precio de 2,7 millones de euros. ¿Quién vendió la maravilla? Eso quedó envuelto en el misterio. El papiro se expuso por primera vez en el palacio Bricherasio de Turín entre el 8 de febrero y el 7 de mayo de este año. La muestra supuso el penúltimo episodio de la peripecia. El último, por ahora, es la polémica.
Hay que empezar por el principio, siguiendo la reconstrucción histórica realizada por los profesores Claudio Gallazzi y Salvatore Settis, comisarios de la muestra de Turín. En el principio está la mano de un dibujante que trabaja en un taller de Alejandría, a mediados del siglo I antes de Cristo. El dibujante tiene ante sí un papiro de 32 centímetros de ancho y 240 de largo. Un escriba ha copiado en él un texto del geógrafo Artemidoro de Éfeso referido a Iberia y ha dejado espacios para las ilustraciones. Artemidoro ha muerto hace unas décadas, su prestigio es muy alto y el papiro, una vez terminado, será enrollado y guardado en una biblioteca, quizá en la misma Alejandría.
El dibujante se equivoca. En lugar de copiar toda la Península, copia un pedazo de ella. O el propio dibujante o el cliente que encarga el trabajo perciben que eso no es Iberia sino la Bética, el fragmento meridional de la Península. Y hacen lo único que puede hacerse: pedir un nuevo papiro en blanco y enviarlo al escriba para que recomience, porque el error no se puede borrar. El primer papiro, con su texto y su dibujo desafortunado, queda en la papelera.
Pero un papiro es caro y éste contiene aún muchos espacios en blanco: los destinados a las ilustraciones que no llegaron a realizarse y todo el reverso. Un taller de decoración se queda con el papiro y lo utiliza como muestrario. En los espacios aprovechables, otros artistas dibujan rostros humanos, animales reales o mitológicos y bocetos muy diversos.
Veinte siglos atrás, las casas de los ricos se decoraban con pinturas murales y esculturas realizadas por encargo. El cliente examinaba un muestrario y elegía los motivos que deseaba. Durante varias décadas ése es el destino del Pápiro de Artemidoro, el proyecto de obra cartográfica se queda en catálogo comercial. Llega un momento en que el papiro, ajado y con dibujos anticuados, deja de servir en el taller. Hacia mediados o finales del siglo I se envía a otro establecimiento, un servicio de pompas fúnebres, donde se mezcla con otros papiros (cartas y documentos de la administración romana en Egipto), empapado en agua, amasado y transformado en papier maché para rellenar el interior de la máscara mortuoria de una momia. El Papiro de Artemidoro pasa los siguientes 20 siglos en una tumba.

Máscaras mortuorias
Ya a mediados del siglo XIX se consiguieron deshacer algunas máscaras mortuorias para rescatar pedacitos del papiro original. La máscara que nos ocupa fue descubierta hace unas décadas (se ignora la fecha exacta) y vendida a un anónimo ciudadano alemán, quien decidió destruirla para averiguar qué contenía. La apuesta, arriesgada hasta lo increíble, dio un resultado no menos increíble: las técnicas modernas hicieron aflorar el Papiro de Artemidoro casi íntegro. Un prodigio. Claudio Gallazzi, director del Instituto de Papirología de la Universidad de Milán, y Barbara Kramer, especialista alemana, certifican en 1999 la autenticidad del documento. La Fundación San Paolo, tutora del museo egiptológico de Turín, el más prestigioso del mundo después del museo de El Cairo, se apresura a comprar la pieza y a exponerla.
Ahora llegan las dudas. Hace unas semanas, Luciano Canfora, director de Quaderni di Storia, profesor de Filología Griega y Latina en la Universidad de Bari, publica un artículo en el que expone dudas profundas sobre la autenticidad del papiro. Canfora revela que el papiro procede de un comerciante armenio afincado en Hamburgo y enumera sus objeciones. Una: en el texto atribuido a Artemidoro hay errores de sintaxis y de léxico, poco verosímiles en un autor de gran nivel intelectual. Dos: las primeras 14 líneas de la cuarta columna del papiro coinciden con la voz Iberia de una enciclopedia atribuida a Esteban de Bizancio, estudioso del siglo VI. Tres: el mapa del papiro es parecidísimo a otro que figura en las ocho páginas robadas en el monasterio del monte Athos por el griego Constantino Simonidis (1824-1867 o 1890), teólogo, pintor, falsificador y aventurero. Simonidis vendió las páginas robadas a la British Library, donde se conservan. La conclusión de Canfora: el Papiro de Artemidoro es una falsificación realizada por Constantino Simonidis.
Salvatore Settis, filólogo ilustre de la Universidad de Pisa y comisario de la exposición de Turín, contraataca con otro artículo en defensa de la autenticidad del papiro. ¿Cómo se procuró Simonidis un papiro en blanco de veinte siglos de antigüedad?, pregunta. ¿Cómo consiguió una tinta vegetal idéntica a la utilizada por los antiguos egipcios? ¿Cómo pudo emplear técnicas y documentos de referencia sólo conocidos a partir de las últimas décadas del siglo XX?
El debate prosigue. La historia extraordinaria del Papiro de Artemidoro, también.
Para saber más uide en TERRAE ANTIQVAE: La ciudad de Baitis y el mapa del Papiro de Artemidoro. Una nueva interpretación.
sábado, 14 de noviembre de 2009
ATENAS CELEBRARÁ EN 2010 EL 2.500 ANIVERSARIO DE "LA MARATÓN" DE FILÍPIDES

El maratón de Atenas celebrará el próximo año el 2.500 aniversario de la gesta del soldado griego Filípides, que en el año 490 a.C recorrió la distancia entre Marathón y Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa de Artafernes.
Filípides, cuenta la leyenda, recorrió los 42 kilómetros que separan ambas ciudades y, tras anunciar el triunfo de Milcíades, murió extenuado por el cansancio y las heridas, en un episodio que dio origen a la carrera de maratón.
La Asociación Internacional de Maratones y Carreras en Ruta (AIMS), reunida este fin de semana en la capital griega con motivo del maratón de Atenas, impulsó los actos de este aniversario.
"No podía haber un sitio más apropiado que la Tumba de Marathon para renovar nuestro compromiso con las carreras basado en el juego limpio, la amistad y la paz", declaró en su intervención el español Paco Borao, vicepresidente de la AIMS.
El maratón clásico de Atenas 2010 tendrá un sabor especial para sus participantes. "Para todos los corredores será muy especial participar en él porque no puede haber un aniversario más significativo. Será algo similar al centenario del maratón de Boston, o al maratón de Berlín tras la caída del muro", dijo el presidente del simposio, el alemán Horst Milde.
Via: CulturaClásica.com
Vide: Heródoto: Historias. Libro VI (Erato), 102-117
martes, 10 de noviembre de 2009
¿LOCALIZADO EL EJÉRCITO PERDIDO DE CAMBISES?

Ahora, un equipo de arqueólogos italianos ha asegurado recientemente haber descubierto bajo la arena del Sahara restos de armas de bronce, un brazalete de plata, pendientes y cientos de huesos humanos que podrían pertenecer al desaparecido ejército persa. “Hemos encontrado las primeras evidencias arqueológicas de una historia relatada por el historiador griego Heródoto”, explicó a Discovery News el profesor Dario Del Bufalo, uno de los arqueólogos de la Universidad de Lecce que participan en la expedición.
En el equipo de investigadores se encuentran también los hermanos Angelo y Alfredo Castiglioni, quienes adquirieron cierta fama hace 20 años al descubrir la antigua ciudad portuaria de Berenike Panchrysos, en Egipto. Según han explicado los arqueólogos, los hallazgos actuales son el fruto de una investigación que se ha prolongado durante 13 años –comenzó en 1996– y que ha motivado hasta cinco expediciones. Por el momento, se han hallado algunos objetos, como una daga de bronce, varias flechas y adornos. “Estamos hablando de pequeños objetos, pero son extremadamente importantes, pues son los primeros artefactos aqueménidas, que datan de la época de Cambises, en ser encontrados en medio del desierto en un lugar cerca de Siwa”, explicó Alfredo Castiglioni.
¿Se confirmará finalmente el sorprendente hallazgo?
Vide: Heródoto. Historia. Libro III. Talía (XXV - XXVI)
Via: TERRA ANTIQVA






