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domingo, 27 de septiembre de 2009

LOS MISTERIOS ELEUSINOS (del 15 al 24 del mes de Boedromión (septiembre-octubre)


La ciudad de Eleusis, al oeste de Atenas, era un centro cultual testimoniado ya en época micénica. Allí tenían lugar los Misterios Mayores en honor de Deméter, Core y Hades que se celebraban durante once días, del 15 al 24 del mes de Boedromión (septiembre-octubre)

El oficiante del culto, el Hierofante, era escogido siempre de la familia de los descendientes de Eumolpo (los Eumólpidas eran los verdaderos propietarios del culto _que pasó de familiar a ser de la ciudad para más tarde convertirse en regional y ser, finalmente, un culto nacional a través de Atenas_ y la familia de sacerdotes más importante de Eleusis) Llevaba como insignias de su rango una capa larga de púrpura con bordados de oro y una corona o cinta en la cabeza, llamada strófion. Presidía los Misterios y tenía un lugar de honor en todas las fiestas. Lo auxiliaban un Daduchos («portador de antorchas»), que es uno de los sacerdotes principales, y los Heraldos, otros de los protagonistas importantes en el rito, elegidos, estos últimos, entre los miembros de la familia de los Cérices (descendientes de Keryx), y varios ministros de categoría secundaria.

El desarrollo de la fiesta era el siguiente:

-. Día 13: Como preparación de los Misterios, se llevaba a cabo una procesión de Eleusis a Atenas. Se sacaban las imágenes en procesión, se reunían los que querían iniciarse y el hierofante excluía a los que no podían hacerlo por no estar libres de delito.

-. Día 14: Los efebos llevaban los objetos sagrados al Eleusinion de la ciudad de Atenas.

-. Día 15: agyrmós (reunión). Primer día de los rituales, en los días anteriores sólo se hacían los preliminares. Los mystai (los que iban a ser iniciados) se reunían en Atenas. Se hacía la proclamación (prorresis) y, al grito de «aquí las víctimas», se sacrificaba el cerdo que cada mysta llevaba para que el animal muriese por él (el cerdo está consagrado a Deméter). Después al iniciado se le hacía sentarse sobre una piel de carnero (thrónosis) y, en silencio, era velado y purificado por medio del aire (haciéndole aire) y del fuego (acercándole una antorcha) y se le pasaba por encima de la cabeza la cesta mística (líkne)

-. Día 16: Se gritaba «al mar, mystai» y los iniciados se bañaban con los cerdos muertos.

-. Día 17: Epidaurias. Introducidas el 420 aC., conmemoraban la llegada de Asclepio a los misterios. Se reservaban para quien había llegado tarde. Había una procesión con un sacrificio y una pannychís (una procesión nocturna) en honor a Asclepio.

-. El día 18 se descansaba.

-. Día 19: Procesión de Atenas a Eleusis llevando los objetos sagrados. El recorrido se hacía por el Camino Sagrado (saliendo por la puerta sagrada) hasta Eleusis, donde se llegaba a la caída de la noche.

-. Día 20: Escolta de Iaco. Los iniciados partían, guiados por el dios Iaco (un epíteto de Dioniso) que era llevado por un sacerdote. Se rememoraba, así, las penalidades de Deméter buscando a Core. Cerca ya de Eleusis, cruzaban el puente sobre el río Cefiso (gefyrismos: «paso del puente») donde los peregrinos eran objeto de burlas e insultos por parte de la gente que se reunía junto al puente con este propósito. Después de este ritual, encaminado a alejar los malos espíritus, se llegaba al santuario donde Iaco era acogido con gran aclamación y los iniciados bailaban en la plaza Caliroco («de las bellas danzas») en honor de Deméter y Core.

(Desconocemos cuándo los iniciados ayunaban y bebían el kykeón, bebida hecha con agua, harina y poleo, símbolo de la vida civilizada introducida por Deméter a través del cultivo y el consumo del cereal.)

-. Día 21: Tenían lugar los ritos secretos (parte de los Misterios que pertenece al campo de la hipótesis y de la conjetura) De noche, los iniciados entraban en el santuario, donde tenían una serie de experiencias místicas: «veían» a la diosa sentada en la «Roca sin Alegría» (agelastos), escuchaban sus lamentaciones… Al llegar al telesterion, sala del santuario donde debía producirse la epifanía de las dos diosas, depositaban los cerdos en los mégara (subterráneos). Después salían en peregrinación buscando a Core. Con la cabeza cubierta para que no viera nada, cada mysta era guiado por un mystagogos mientras el hierofante golpeaba un gong llamando a Core. Su regreso no podía ser visto por los iniciados: «aparecía» delante de su madre, se abrazaban y se dirigían al telesterion. Allí, los epoptai (iniciados de segundo grado: «los que ya han visto») entreveían a madre e hija, entraban y aparecía el hierofante respaldado por la luz de centenares de antorchas. Los iniciados, con la cabeza ya descubierta, entraban. Las diosas serían visibles a los iniciados, aunque por poco tiempo. Abandonaban la sala los mystai y, entonces, los epoptai recibían una visión especial: la espiga, símbolo del don de Deméter, de la cultura y de la civilización.

-. Día 22: Había un sacrificio de bueyes y cerdos a Deméter y Core.

-. Día 23: Los iniciados volvían a Atenas.

-. Día 24: El día después de los Misterios, se celebraba en Atenas la reunión de la Boulé en el Eleusinion.


Bibliografía:

- La religión griega, José García López. Ed. Istmo, Col. Fundamentos
- Las ranas, Aristófanes
- Les mystères d’Eleusis, P. Foucart



Via: Hortus Hesperidum / Ὁ κῆπος Ἑσπερίδων

martes, 9 de septiembre de 2008

ΕΛΕΥΣΙΝΙΑ ΜΥΣΤΗΡΙΑ / TESTIMONIOS ANTIGUOS SOBRE LOS MISTERIOS



Los misterios eleusinos, concretamente los Misterios Mayores, eran ritos de iniciación relacionados con el culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban anualmente en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia durante el mes de septiembre y perduraron por un período de tiempo de más de 1500 años. De todos los rituales religiosos que se celebraban en Grecia éste era el de más importancia y renombre; así como Delfos estaba considerado el centro político y adivinatorio de Grecia, Eleusis era su centro religioso y místico.
A esta ceremonia eran admitidos todos los ciudadanos griegos al menos una vez en la vida. La preparación para la ceremonia culminante iba precedida por un período de ocho meses, durante los que los iniciados eran preparados para la 'gran visión' que acontecería durante la noche de la celebración de los Misterios Mayores, en los que se ingería un alimento llamado kykeon, y en la que los iniciados experimentaban una visión o revelación religiosa que podía transformar su vida. A pesar de que al iniciado en los misterios le estaba terminantemente prohibido comunicar o relatar lo que había acontecido en ellos, varias referencias escritas han pervivido desde la antigüedad clásica; ninguna de ellas ofrece una descripción completa de los mismos, pero los breves textos dejan clara la importancia trascendental que tenía esta iniciación para la persona que participaba en ellos.

Algunos testimonios de autores clásicos:

"Quería yo seguir hablando de esto y explicar lo que hay en el santuario llamado Eleusinion de Atenas, pero me lo prohibió en sueños una visión.” Pausanias (I, 14, 4)

“Tres veces son felices los mortales que, habiendo contemplado estos ritos, parten para el Hades, pues sólo a ellos les es dado poseer allí una vida verdadera.” Sófocles (fr. 753 (Nauck), Menon, 81b)

“Dichoso el que, habiendo contemplado estos ritos, desciende a la tierra hueca, porque él conoce el término de la vida y conoce también su comienzo divino.” Píndaro (fr 121 Bowra):

“De la justicia, pues, y de la sensatez y de cuanto hay de valioso para las almas no queda resplandor alguno en las imitaciones de aquí abajo, y sólo con esfuerzo y a través de órganos poco claros les es dado a unos pocos, apoyándose en las imágenes, intuir el género de lo representado. Pero ver el fulgor de la belleza se pudo entonces, cuando con el coro de bienaventurados teníamos a la vista la divina y dichosa visión, al seguir nosotros el cortejo de Zeus, y otros el de otros dioses, como iniciados que eramos en esos misterios, que es justo llamar los más llenos de dicha, y que celebramos en toda nuestra plenitud y sin padecer ninguno de los males que, en tiempo venidero, nos aguardaban. Planas y puras y serenas las visiones en las que hemos sido iniciados...” Platón, Fedro (250c)

“...Pues entre las muchas instituciones excelentes y divinas que tu Atenas imaginó e introdujo en la vida humana, a mí me parece que ninguna es mejor que estos misterios; pues arrancándonos de la vida salvaje y bárbara, nos pulieron y nos suavizaron con vistas a una existencia digna del hombre. En las llamadas iniciaciones hemos encontrado, en efecto, los verdaderos principios de la vida y recibido normas no sólo para vivir en la alegría, sino también para morir con mayor esperanza.” Cicerón (Las leyes, 2, 14)

“En este mundo no tiene conocimiento, excepto cuando está en el trance de la muerte; puesto que cuando este momento llega, sufre una experiencia como la de las personas que están sometiéndose a la iniciación en los grandes misterios; además los verbos morir (teleutân) y ser iniciado (teleîsthai) y las acciones que significan, tienen una similitud. Al principio, sin rumbo corre de un lado para otro de un modo agotador, en la oscuridad, con la sospecha de no llegar a ninguna parte: y antes de alcanzar la meta soporta todo el terror posible, el escalofrío, el miedo, sudor y estupor. Pero después una luz maravillosa lo alcanza y le dan la bienvenida lugares de pureza y praderas en los que le rodean sonidos y danzas y la solemnidad de músicas sagradas y visiones santas. Y después, el que ha completado lo anterior, a partir de ese momento convertido en un ser libre y liberado, coronado de guirnaldas, celebra los misterios acompañado de los hombres puros y santos y contempla a los no iniciados, la masa impura de seres vivientes que se revuelcan en el fango y sufren aplastándose entre ellos en la oscuridad, aterrados por la muerte, incrédulos ante la posibilidad de la bienaventuranza en el más allá.” Plutarco ( Fr. 168, Sandbach)

Algunos investigadores creen que el poder de los misterios eleusinos procedía de la acción del kykeon como agente psicodélico, teoría extensamente argumentada en el libro: Wasson, R. Gordon; Hofmann, Albert; Ruck, Carl: El camino a Eleusis: una solución al enigma de los misterios. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1993. La cebada podía haber sido parasitada por el hongo cornezuelo, que contiene LSA (amida del ácido d-lisérgico), un precursor de la LSD (dietilamida del ácido lisérgico). Es, por tanto, posible que los iniciantes, sensibilizados por su ayuno y preparados por las ceremonias precedentes, fueran elevados por los efectos de una potente poción psicoactiva a estados mentales revelatorios con profundas ramificaciones espirituales e intelectuales.

El blog de Fernando Sánchez Dragó: El camino a Eleusis (tributo a Albert Hofmann, in memoriam)

viernes, 20 de junio de 2008

DEMÉTER Y PERSÉFONE: LOS MISTERIOS ELEUSINOS


Los misterios eleusinos eran ritos de iniciación anuales al culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia. De todos los ritos celebrados en la antigüedad, éstos eran considerados los de mayor importancia. Estos mitos y misterios se extendieron posteriormente al Imperio Romano. Los ritos, así como las adoraciones y creencias del culto, eran guardados en secreto, y los ritos de iniciación unían al adorador con el dios, incluyendo promesas de poder divino y recompensas en la otra vida.

Eleusis era un ciudad pequeña localizada a unos 30 km al noroeste de Atenas. Era una ciudad agrícola, productora de trigo y cebada.
Los misterios estaban basados en una leyenda en torno a Deméter. Su hija, Perséfone, fue secuestrada por Hades, el dios de la muerte y el inframundo. Deméter era la diosa de la vida, la agricultura y la fertilidad. Descuidó sus deberes mientras buscaba a su hija, por lo que la Tierra se heló y la gente pasó hambre: el primer invierno. Durante este tiempo Deméter enseñó los secretos de la agricultura a Triptólemo. Finalmente Deméter se reunió con su hija y la tierra volvió a la vida: la primera primavera. (Para más información sobre esta historia, véase Deméter.) Desafortunadamente, Perséfone no podía permanecer indefinidamente en la tierra de los vivos, pues había comido unas pocas semillas de una granada que Hades le había dado, y aquellos que prueban la comida de los muertos, ya no pueden regresar. Se llegó a un acuerdo por el que Perséfone permanecía con Hades durante un tercio del año (el invierno, puesto que los griegos sólo tenían tres estaciones, omitiendo el otoño) y con su madre los restantes ocho meses.
Los misterios eleusinos celebraban el regreso de Perséfone, pues éste era también el regreso de las plantas y la vida a la tierra. Perséfone había comido semillas (símbolos de la vida) mientras estuvo en el inframundo (el subsuelo, como las semillas en invierno) y su renacimiento es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra.
En el Himno homérico a Deméter, Céleo era uno de los sacerdotes originales de la diosa, una de las primeras personas en aprender los ritos y misterios secretos de su culto. Diocles, Eumolpo, Triptólemo y Polixeno fueron los otros sacerdotes originales. Celero era un rey cuyo hijo, Triptólemo, aprendió el arte de la agricultura de Deméter y lo enseñó al resto de Grecia.
Había dos clases de misterios eleusinos: los mayores y los menores. Los misterios menores se celebraban en anthesterion (sobre marzo), si bien la fecha exacta no siempre era fija y cambiaba ocasionalmente, a diferencia de la de los mayores. Los sacerdotes purificaban a los candidatos para la myesis de iniciación. Sacrificaban un cerdo a Deméter y entonces se purificaban a sí mismos.
Los misterios mayores tenían lugar en boedromion (el primer mes del calendario ático) y duraban nueve días. El primer acto de los misterios mayores (14 de boedromion) era el traslado de los objetos sagrados desde Eleusis hasta el Eleusinion, un templo en la base de la Acrópolis de Atenas. El 15 de boedromion, los hierofantes (sacerdotes) declaraban el prorrhesis, el comienzo de los ritos.
Las ceremonias comenzaban en Atenas el 16 de boedromion con los celebrantes lavándose a sí mismos en el mar en Falero y sacrificando un cerdo joven en el Eleusinion el 17 de boedromion.

La procesión comenzaba en el Cerámico (el cementerio ateniense) el 19 de boedromion y la gente caminaba hasta Eleusis, siguiendo el llamado «Camino Sagrado», balanceando ramas llamadas bakchoi por el camino. En un determinado punto de éste, gritaban obscenidades en conmemoración de Yambe (o Baubo, una vieja que —contando chistes impúdicos— había hecho sonreír a Deméter cuando ésta lloraba la pérdida de su hija). La procesión también gritaba «¡Iakch' o Iakche!», refiriéndose a Yaco, posiblemente un epíteto de Dioniso, o una deidad independiente, hijo de Perséfone o Deméter.
Tras llegar a Eleusis, había un día de ayuno en conmemoración al que guardó Deméter mientras buscaba a Perséfone. El ayuno se rompía para tomar una bebida especial de cebada y poleo llamada kykeon. En los días 20 y 21 de boedromion, los iniciantes entraban en una gran sala llamada Telesterion donde les eran mostradas las sagradas reliquias de Deméter. Esta era la parte más reservada de los misterios y aquellos que eran iniciados tenían prohibido hablar jamás de los sucesos que tenían lugar en el Telesterion, so pena de muerte.
Respecto al clímax de los misterios, hay dos teorías modernas. Algunos sostienen que los sacerdotes eran los que revelaban las visiones de la sagrada noche, consistentes en un fuego que representaba la posibilidad de la vida tras la muerte, y varios objetos sagrados. Otros afirman que esta explicación resulta insuficiente para explicar el poder y la longevidad de los misterios, y que las experiencias debían haber sido internas y provocadas por un ingrediente fuertemente psicoactivo contenido en el kykeon (véase más adelante la «teoría del LSA»).
La siguiente a esta sección de los misterios era el pannychis, un festín que duraba toda la noche y era acompañado por bailes y diversiones. Las danzas tenían lugar en el Campo Rhario, del que se decía que era el primer punto en el que creció el grano. También se sacrificaba un toro bastante tarde durante la noche o temprano la siguiente mañana. Ese día (22 de boedromion), los iniciantes honraban a los muertos vertiendo libaciones de vasijas especiales.
Los misterios terminaban el 23 de boedromion y todos volvían a sus casas.
En el centro del Telesterion estaba el Anaktoron (‘palacio’), un pequeño edificio de piedra al que sólo los hierofantes podían entrar. Los objetos sagrados se guardaban en él.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Artículo de Albert Hofmann sobre los Misterios Eleusinos


EL MENSAJE DE LOS MISTERIOS ELEUSINOS PARA EL MUNDO DE HOY
Albert Hofmann

Cualquiera de los que pueblan esta tierra que haya contemplado estos misterios, será bendecido, pero cualquiera que no haya sido iniciado y no haya recibido su parte del rito, no habrá recibido lo mismo que los demás, una vez muerto y viviendo en el moho donde el sol se pone.

Así dice el poema épico conocido como "El Himno Homérico a Deméter" Los misterios referidos aquí son los de Eleusis, los más importantes de la Grecia antigua. Durante casi 2000 años, desde aproximadamente 1500 a.c. hasta el siglo IV d.c., estos se celebraban en Eleusis, Grecia, en honor a la diosa Deméter y su hija Perséfone (en la Imagen).

Los sucesos que rodean a la fundación de Eleusis son descritos en este Himno Homérico. El autor de este himno y su origen son desconocidos, pero debieron originarse alrededor del siglo VII ac.

Un día, cuando Perséfone, hija de Deméter, estaba recogiendo flores en los pastos, fue raptada por Hades, dios del mundo subterráneo. Su madre la buscó en vano, sabiendo finalmente, gracias a Helios, que había sido abducida. Seriamente apenada, Deméter se encontraba sola en el Olimpo, ya que incluso averiguó que su hermano, Zeus, estaba implicado en el rapto.

Vestida como una simple mujer entre los mortales encontró morada en el palacio del Rey de Eleusis, Celeo, y su mujer Metanira. En gratitud por su amable hospitalidad, Deméter fundó un templo en Eleusis tras revelar que era una diosa. Para castigar a los dioses del Olimpo por la abducción de su hija, Deméter hizo que muriese toda vegetación sobre la tierra, amenazando a la humanidad con su extinción. Los dioses temían no obtener más sacrificios y oraciones de los mortales e imploraron a Deméter que devolviese la fertilidad a las tierras. Esta petición no fue satisfecha hasta que Zeus ordenó a su hermano Hades, del mundo subterráneo, a devolver Perséfone a su madre. Madre e hija volvieron a El Olimpo, pero desde entonces Perséfone tenía que pasar un tercio del año con su esposo en el mundo subterráneo. Cuando lo hacía, el invierno reinaba sobre la tierra, cuando Perséfone volvía a la Tierra en primavera, el mundo vegetal despertaba con flores y frutos nuevos.

Antes de que Deméter volviese al Olimpo, dio a los reyes de Eleusis, Celeo y Triptólemo, instrucciones para celebrar los ritos en su templo. Estos eran preceptos secretos, misterios para ser guardados. Divulgarlos o profanarlos podía ser castigado con la muerte. Apreciando el propicio final del drama de Eleusis, Deméter dio a Triptólemo, el primer iniciado de Eleusis, una espiga de trigo y encomendó instruir a la humanidad en la agricultura.

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http://www.mercurialis.com/ARCHIVO%20EMC%201.htm